Capítulo 24 "New problems"

Posted by Unknown ♥ viernes, 10 de enero de 2014 | 0 Comentarios








-Voy a matar a ese cabrón. - sentenció Justin mientras yo seguía
paralizada mirando la pantalla de su Iphone. Apenas le oía soltar
tacos y maldiciones sin parar, mi mente estaba en otro lugar.
"Mientras tanto, disfruta de la firma que he dejado en su cuello."
Sollocé y empecé a frotar violentamente la marca que la boca de Byron
había dejado en mi cuello. Mi pecho temblaba con violencia, enviando
pequeñas sacudidas que recorrían mi cuerpo hasta los dedos de mis
pies.
- Eh, eh, eh. - susurró Justin de repente cogiéndome la cara entre sus
manos. Sentir su tacto sólo hacía que me dolieran más los recuerdos. -
_______, miráme.
Lo hice con un movimiento brusco. Era duro sostenerle la mirada, ahora
había algo de Byron en mí, y sabía lo mucho que le odiaba Justin.
¿Odiaría mirarme ahora?
- No pasa nada. - dijo Justin para mí sorpresa. La miel de sus ojos
parecía más clara y brillnte que nunca. - No volverá a hacerte daño,
te juro que no volverá a pasar esto. Byron va a morir.
Me estremecí ante la determinación que emanaba su mirada y tragué
saliva. Poco a poco, me ví asintiendo con la cabeza. Justin me abrazó
y recosté la mejilla en su hombro. Mis ojos se cerraron
instintivamente ante eso. Le oí suspirar y luego besó mi mejilla
suavemente.
- ¿Preparada para volver a casa? - preguntó al cabo de unos minutos.
Sus dedos jugaban con los mechones de mi pelo castaño. Me gustaba la
sensación que me provocaba su tacto.
- Sí. - suspiré volviendo a la realidad, seguíamos en la calle,
delante de un portal viejo y poco iluminado. - Tengo que llamar a
July, estará preocupada. Iba para su casa cuando... - me mordí el
labio. - pasó.
La vena del cuello de Justin se tensó ante la mención, pero asintió
mientras me pasaba su Iphone.
- Gracias. - murmuré mientras lo cogía con manos temblorosas. Marqué
el número de July y esperé a que contestara. La mirada de Justin no se
apartaba de mí en ningún momento, cosa que me hacía sentir algo
abrumada.
- ¡______! - gritó July. - Dios mío, ¿Dónde te has metido? Habíamos
quedado hace más de media hora.
Media hora, pensé, lo que para mí se había sentido como un año
resultaba que  sólo habían sido veinte minutos. Repiré hondo antes de
contestar, tenía que calmarme para no decir más de la cuenta. La
seguridad de mi amiga estaba en juego.
- Lo siento mucho, July. - empecé a decir. - Es que... Mis padres han
llegado antes de lo que pensaba y han querido que cenara con ellos, ya
sabes como son. - una risita nerviosa se escapó de mis labios. Recé
para que no sonará histérica. - Ahora íba a llamarte.
- Oh, me habías asustado. - repusó July e inmediatamente puso su
habitual voz picarona. - Pensaba que te habían secuestrado... -  le oí
reír.
A mi lado, vi a Justin tensar la mandíbula. Era obvio que July no iba
muy desencaminada, si supiera... Me pasé una mano por los ojos y volví
a acercarme el móvil a la oreja.
- Pues no. - repuse intentando parecer indiferente. Me reía ante lo
estúpida que debía sonar. - La verdad, es que ha sido muy aburrido.
Bueno, supongo que al final no podremos vernos hoy. ¿Qué te parece si
me lo cuentas todo mañana?
- Está bien. Adiós, Navy. - se despidió July.
- Adiós.
Le devolví el Iphone a Justin y me lamí los labios sin saber que decir.
- Y, ¿Por qué ibas a casa de July? - preguntó él mientras empezabamos
a caminar hacia su coche. Un soplo de viento helado me hizo
estremecer.
- Quería contarme algo sobre Emily, parece que está enfadada conmigo.
- musité frunciendo el ceño. Aún no podía creer que la que yo
consideraba mi mejor amiga pudiera enfadarse conmigo por algo así.
- No le gusta vernos juntos, ¿Verdad? - preguntó Justin alzando un
ceja. No parecía encontrarlo divertido, pero tampoco parecía molesto.
- ¿Cómo lo has adivinado?
- Es bastante obvio. - dijo después de resoplar. - Igualmente, no creo
que debas preocuparte por ella. Si fuera tu amiga lo comprendería y no
se enfadaría contigo. No creo que sea muy... Buena persona. - añadió
haciendo una mueca. Entrecerré los ojos. ¿Qué quería decir con eso?
Justin no dijo nada más, y me dejó con la pregunta en la boca. Me
ayudó a entrar en su deportivo, aparcado a un lado de la calle. Cuando
me senté en el cálido asiento de piel noté lo cansada que estaba. Dejé
que mi cabeza chocara con suavidad en el respaldo.
- ¿Estás bien? - me preguntó Justin sentándose a mi lado, delante del
volante. Su mirada se detuvó durante un segundo en mis labios para
luego apartarla rápidamente y abrocharse el cinturón de seguridad.
- Sólo estoy cansada. - murmuré haciéndole caso omíso al escalofrío
que me provocaba su mirada.
El coche emitió un ronroneo reconfortante al ponerse en marcha, y
pronto estábamos avanzando por entre las calles iluminadas tenuemente.
Sin darme cuenta, bajé la mirada hasta mis manos y me mordí el labio.
- No hagas eso. - susurró Justin y pude notar que su voz se había
vuelto más ronca. Fruncí el ceño.
-¿Por qué?
- No quieras saberlo. - musitó mientras me miraba de reojo. Se lamió
los labios y me pregunté que era lo que le había puesto nervioso. Un
rubor intenso se extendió por mis mejillas al entenderle. Él quería
besarme. El alivio me recorrió el pecho. Quizás había sido una
estupidez pensar que el ya no me desearía después de lo de Byron. Pero
era Justin, nada había canviado al respecto a sus ojos. Sabía que,
tanto él como yo, deseabamos olvidar lo de Byron. Me mordí el labio
sin querer al pensar en ello.
De repente, Justin desvió el coche y paró bruscamente a un lado del
arcén. A los pocos segundos me había desabrochado el cinturón de
seguridad y me encontraba en sus brazos. Con mi rostro entre sus
manos, me besó con ganas. Con los ojos abiertos de par en par por la
sorpresa, le devolví el beso y me acerqué más a él. Sus dedos se
hundieron en mi pelo, la calidez que desprendían hacía que mi pulso
temblara. Deslicé mis manos por su pecho y lo agarré de la camiseta,
deseando más y más de él. Estabamos tan juntos que nuestras rodillas
chocaban a cada beso. Los labios de Justin encajaban con los míos a la
perfección. Su lengua acarició mi labio inferior y, separé más los
labios para que pudiera introducirla en mi boca. Cada caricia, cada
beso y cada mirada íba borrando el rastro invisible, pero presente en
mi piel, de Byron. La misma intensa sensación que me provocaba sus
besos me llenó de nuevo. Respirando con dificultad, me aparté un poco
de él. Sus labios hinchados y húmedos me volvían loca.
- Te quiero. - susurré asegurándome de trabar su mirada con la mía.
La miel de sus ojos se derritió al instante.
- Yo también te quiero, _______. - dijo con una voz tan dulce y ronca
que mis ojos estuvieron a punto de llenarse de lágrimas.
Sonriendo, me cogió la barbilla y se acercó para darme otro beso. Fue
tan lento que sentí que el tiempo se detenía a nuestro alrededor. Con
un leve toque más, se separó de mí.
Cuando volvió a poner el coche en marcha y reanudó el camino, una
sonrisa torcida enmarcaba su perfil. Me alegro saber que parecía mucho
más relajado que antes. Ciertamente, quien había dicho que con un beso
se olvidaba todo tenía muchísima razón.
Mi corazón aún latía a una velocidad considerable a causa de sus
besos. Cuando el coche se detuvo al cabo de unos minutos, me di cuenta
de que no estabamos delante de mi casa, sino al principio de mi calle.
Miré a Justin.
- Supongo que no quieres dar explicaciones. - dijo simplemente. Abrió
la puerta, dio la vuelta y, luego, abrió la mía. - Vamos, te acompaño
a casa.
Me cogió de la mano y caminamos en silencio. La luz de las farolas
creaba grandes sombras a nuestro alrededor.
Se detuvo delante de la puerta de mi casa y me miró. En la oscuridad,
sus ojos eran lo único totalmente visible.
- Me gustaría quedarme contigo, pero tengo que informar a Jeremy y a
los demás de lo ocurrido. - murmuró acariciando el dorso de mi mano
con el pulgar. - Además, me he largado de la reunión para verte,
Cooper no estará de un humor precisamente excelente. - se rió
suavemente.
- ¿Cómo sabías que no estaba en casa? - pregunté. Se suponía que Paul
se había ído y nadie sabía dónde estaba. Bueno, a menos que hubieran
puesto un dispositivo de seguimiento en mi móvil... Deseché el
pensamiento al instante, veía demasiadas películas.
Justin apretó mi mano.
- Estaba preocupado por tí. - susurró. - No podía concentrarme en nada
sabiendo que te había dejado completamente al abasto de Byron. Por eso
salí corriendo y vine para tu casa. Cuando ví que no estabas... - negó
con la cabeza y tragó saliva. - Me desesperé. Mi cabeza se llenó de
mierda, pensaba que te había cogido, que te haría daño.
- Lo siento. - dije con un hilo de voz. Cada palabra que Justin había
dicho me hacía darme cuenta de lo mucho que yo le importaba, de lo
mucho que me quería. Podía imaginarme perfectamente lo que había
sentido al no encontrarme, era exactamente lo que yo hubiera sentido
si él hubiera sido el desaparecido. Había estado asustada cuando
estaba con Byron, pero nada podía compararse a la posibilidad de
perderle. Cuando nuestros ojos se encontraron pude sentir todo
aquello.
Está vez fuí yo la que tuvo la necesidad de besarlo. Le cogí la
mandíbula cuadrada y lo acerqué a mí suavemente. Nuestros labios se
fundieron. Está vez, en canvio, no fue un beso cargado de pasión, sino
un beso dulce, muy dulce. Cuando nos separamos, una promesa silenciosa
se extendía entre nosotros.

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