Capítulo 23 "Corre"
[Capítulo dedicado a @TheSmallifeJDB y a @AndreeaBiebah ¡MUCHÍSSIMAS
FELICIDADES A LAS DOS! Espero que paséis un día genial y confío en que
disfruteis del capítulo. Muchos besos <33]
- ¿Diga? - susurré al contestar. Se escuchó una especie de chisporreo
y luego una respiración. Me estremecí. - ¿Hola?
Nadie contestó. Oh, no. ¿Será....?
De pronto, el móvil volvió a sonar normal. Y, una conocida voz de
chica empezó a regañar a alguien.
- Eres tonto, Will. Te he dicho mil veces que no hagas tonterías con
mi móvil. - luego, la voz se escuchó más fuerte y clara. July. -
_________, lo siento. Es que hoy mi hermano está de lo más molesto.
Solté todo el aire que, sin darme cuenta, había estado conteniendo y sonreí.
- No pasa nada, July, tranquila. - le dije. -¿Qué ocurre?
- Mm... Tendrías que venir a mi casa, es una larga historia. - suspiró
y luego añadió. - Emily está cabreada contigo.
-¿Conmigo? - pregunté incrédula. - No lo entiendo.
- ¿No te has dado cuenta de que no te ha hablado desde que tú y Justin
llegasteis cogidos de la mano el otro día? - repusó July. Oh. Estaba
enfadada por eso. No lo podía creer.
- Pero, ¿Por qué? - musité. - Ella sabía que me gustaba, era de
esperar que... No sé. - me mordí el labio. - ¿Cómo lo sabes?
- Me lo ha contado Hanna esta mañana. -bufó. - Esta chica es lo que no
hay. Por eso, deberías venir. Puedes quedarte a cenar, si quieres, y
así tenemos más tiempo para hablar.
- Claro, eso sería... - me interrumpí de golpe. ¡No podía salir, se lo
había prometido a Justin! - Eh... No puedo ir.
- ¿Qué? ¿Por qué? - July estaba confusa. - Vamos, Navy. Por favooooor.
Suspiré. Si salía ahora Justin no se enteraría, volvería más tarde y
listo. Además, en realidad tenía unas ganas enormes de salir de allí,
necesitaba aire fresco.
- Está bien. - accedí. - Estaré allí en un cuarto de hora.
- ¡Sí! - gritó July. - Nos vemos ahora, no tardes.
Después de colgar, me vestí a toda prisa. Tenía que salir rápido.
Arranqué un papel de mi libreta y escribí una nota para dejársela a
mis padres cuando volvieran.
"Me voy a casa de July a cenar. Volveré a las once. Os quiero. _______"
La dejé apresuradamente encima de la mesa de la cocina y cogí mi
bolso. Mi voz interior se burlaba de mí. Justin se va a enfadar mucho.
Cuando salí de casa eran las nueve pasadas de la noche. Los habituales
coches y los vecinos paseando a sus mascotas habían desaparecido. La
calle estaba totalmente desierta. Me arrepentí al instante de no haber
pensado en pedirle a July que me recogiera con su coche. Genial,
________, no puedes cagarla más.
El ruido de los tacones de mis botines de ante resonaba en el silencio
de la noche. Agarré bien mi bolso y apuré el paso, intentando no
pensar demasiado en la estupidez que estaba cometiendo. Si Justin se
enteraba me mataría, se supone que le había prometido no moverme de
casa por nada del mundo. Con Byron al acecho podía ocurrir cualquier
cosa, pero estaba demasiado agobiada de estar encerrada en casa.
Además, sólo iba a ver a July a su casa, estaba a un par de manzanas
de allí, no podía ocurrir nada. ¿Verdad?
Llevaba caminando cerca de diez minutos cuando me pareció escuchar
unos pasos detrás de mí. Mi giré con el corazón saltando en mi pecho,
pero la calle seguía igual de vacía que antes. Bufé, sintiéndome
paranoica. Eso te pasa por no hacerle caso a Justin, se burlaba mi voz
interior. De acuerdo, quizás me estaba obsesionando demasiado con el
tema. Después de todo, seguro que Byron seguía pensando que estaba con
Justin o con Paul.
Continué caminando, pasando al lado de las grandes casas de madera que
tanto me habían gustado de pequeña. Interrumpiendo mis recuerdos,
volví a oír unos pasos. Pasos pesados, masculinos, en un intento de
parecer silenciosos. Los oí más cerca, esta vez. Tragué saliva y me
apresuré más. Mi pulso se iba accelerando más y más a cada segundo. Al
doblar la esquina con la respiración entrecortada, divisé una figura
alta y oscura detrás de mí. Me mordí el labio con fuerza, reprimiendo
el impulso de gritar, si lo hacía estaba perdida. Las piernas me
empezaron a flaquear por el miedo. Mis pasos cada vez eran más torpes
e inseguros, mi velocidad de avance disminuía, sentía a la figura
oscura cada vez más cerca. Respira, me ordené, sintiendo que
tropezaría y me caería como no me calmara.
Bip. Bip. Bip.
Jadeé por el sobresalto antes de darme cuenta de que sólo era mi
móvil. Lo saqué rápidamente de mi bolso, tenía las manos temblorosas y
heladas. Mi pecho subía y bajaba velozmente a movimiento, pero no
podía detenerme. Quien fuera que estuviera detrás de mí, hacía notar
su presencia cada vez más, casi podía oir su respiración. Desbloqueé
el Iphone y me lo pusé en la oreja.
- ¿Sí? -tartamudeé con un hilo de voz.
- ________. - dijo Justin con la preocupación reflejada en su voz. Al
oír su voz, el alivio me recorrió el cuerpo cálidamente. Mi corazón se
calmó un poco y mis piernas dejaron de temblar. Ya no tenía miedo. Oí
a Justin respirar hondo, intentando contenerse. - ¿Dónde demonios
estás? Me prometiste que no saldrías por nada del mundo. ¿Por qué no
puedes hacerme caso por una vez? Te advertí que la situación era más
peligrosa de lo que creías. Joder, ahora veo que no se te puede dejar
sola. - suspiró, casi podía verlo pasándose una mano por el pelo como
hacia siempre que estaba nervioso. Cuando volvió a hablar su tono de
voz era menos duro. - No sabes lo preocupado que estaba.
Solté todo el aire que había estado conteniendo.
- Yo... Siento no haberte hecho caso, pero es que estaba harta de
estar encerrada en casa y July me llamó y yo... Lo siento de veras.
¿Puedes venirme a buscar, porfavor? Te juro que... - pero una voz
masculina que no era la de Justin me interrumpió. Cerca, muy cerca,
unos labios rozaban mi oreja.
- Vaya, parece que Bieber es más blandengue de lo que creía... Has
conseguido escapar de él. - se burló.
Me congelé en la acera, ajena a la voz de Justin al otro lado del
móvil. El pulso me palpitaba con violencia en las sienes. Giré la
cabeza lentamente y me encontré a centímentros de la cara de un
hombro. Tenía el rostro delgado, moreno, la mandíbula quadrada. El
pelo negro y corto le atribuía un aire duro, pero los ojos azul
eléctrico era vivos y desprendían perversa diversión. Byron.
- Bu. - susurró mientras sonreía ampliamente. Noté el miedo y la
adrenalina como un oscuro látigazo por todo mi cuerpo.
- ¿_______? ¿Con quién estás hablando? - se oyó que preguntaba Justin
desde el móvil. Delante mío, Byron negaba con la cabeza, visiblemente
divertido. Sin saber cómo, de pronto mi Iphone se encontraba en sus
manos. Dudando, contemplé la posibilidad de salir corriendo en ese
momento. ¿Podría escapar de él? Como si adivinara mis pensamientos,
Byron negó suavemente con la cabeza en mi dirección antes de acercarse
mi móvil a la oreja.
- Justin, Justin, Justin. - siseó. - No canviarás nunca. ¿No te han
dicho nunca que las cosas valiosas hay que tenerlas siempre vigiladas?
- Serás hijo de puta. - se oyó escupir a Justin desde el móvil. - ¡No
te atrevas a tocarla!
Con un gesto indiferente, Byron colgó antes de que Justin pudiera
despotricar nada más. Me estremecí al notar como al desaparecer la voz
de Justin el miedo volvía a apoderarse de mí. Ví como Byron tiraba el
móvil por encima de su hombro y entonces, me miró de arriba a abajo.
Una escalofriante sonrisa floreció en su rostro.
- Vaya, vaya... - musitó. - Veo que los rumores son ciertos, Bieber se
lleva a las mejores chicas de Los Ángeles. No es justo, ¿No crees? -
me preguntó con los ojos abiertos, una falsa mirada inocente. Reprimí
el impulso de poner cara de asco y le devolví la mirada. De pronto, me
cogió del brazo con fuerza y me arrastró hasta un callejón que había
cerca. Cuando me soltó, me miré el brazo. La piel enrojecida indicaba
que pronto aparecería un buen morado. Respirando por la boca ví como
volvía a estudiarme con la mirada. La incomodidad y la respulsión se
apoderaron de mí.
- Bien, ________. - empezó Byron mientras se paseaba de lado a lado
delante mío. Palpé la pared a mis espaldas con la mano en busca de
alguna puerta. Nada. Delante mío, la figura de Byron me imposibilitaba
la huída. - Como has podido comprobar salir con un delincuente tiene
sus consecuencias.
- No sabes nada. - espeté con las manos convertidas en puños. ¿Cómo se
atrevía a llamar a Justin delincuente cuando él era mucho peor?
Me devolvió una mirada paternal, como si estuviese haciéndole ver la
verdad sobre algo evidente a una niña pequeña.
- Ay, sé mucho más de lo que crees, bonita. - Y, ¿Sabes? - preguntó
avanzando hasta quedar a centímetros de mí. - Me alegro de que Justin
no pensara en dejarte mejor protegida, porque, tú y yo, vamos a
divertirnos mucho... - susurró mientras me miraba obsesivamente, como
si fuera su juguete nuevo. Giré la cabeza, asqueada, y fijé mi mirada
en la pared de ladrillos. No quería devolverle la mirada, no quería
que se acercara más a mí. Era sorprendente como se podía odiar tanto a
una persona en cuestión de que, ¿Diez minutos?
- Sigue soñando. - le escupí con voz la voz extrañamente firme. Sentí
como su mano cálida y grande me cogía de la barbilla y me obligaba a
encararlo. No había nada violento en su rostro, sólo una leve
diversión y, con un leve temblor, reparé en otra cosa. Deseo, el deseo
se reflejaba en la forma en la que me miraba.
- Yo no sueño, _________. Sólo vivo la realidad, pero te puedo
asegurar que lo que haremos... - se lamió los labios brevemente. -
será mejor que un sueño, nena.
La bofetada que le di resonó con fuerza en el vacío del callejón.
Abriendo la boca, sorprendida por lo que había hecho, me encogí contra
la pared. Me matará, dios mío, lo veo. Una destello de furia cruzó su
mirada durante unos segundos, pero después volvió a poner esa sonrisa
estúpida. Me cogió de la cintura bruscamente y me acercó a su cuerpo.
Mi pecho tocaba el suyo y nuestras rodillas chocaban.
-¿Así que eres un gatita? - murmuró en mi oreja. Un escalofrío de
miedo resbaló por mi espalda. - Muy bien, me encanta que seas una
chica mala, nena.
Antes de que pudiera apartarme, acercó su rosto al mío velozmente y
sus labios presionaron los míos con rudeza. Intenté apartarlo de mí
con todas mis fuerzas, pero mi rechazo sólo parecía excitarlo más. Su
mano bajó por mi cintura y me acarició el trasero.
Por suerte, su boca se apartó de la mía minutos después, pero mi
alivio duró poco. Segundos después, sentí como me mordía el cuello con
aspereza.
- Te odio. - espeté apartando la cara con aversión. Byron volvió a
sonreír, visiblemente contento por su "victoria".
-El odio es un sentimiento ardiente. ¿No crees?
Lágrimas de rabia y miedo se deslizaron por mis mejillas. Ya no había
nada que hacer, me iba a violar, Justin no llegaría lo suficientemente
rápido. Entonces, al ver su rostro en mi mente, la determinación se
apoderó de mí. No podía rendirme, no en ese momento.
- ¡Déjame en paz! - grité. Cogí impulso y le di una patada en la
entrepierna con el tacón de mis botines. Le oí gemir de dolor y se fue
deslizando hasta quedar de rodillas. Me miraba con los dientes
apretados, cualquier sonrisa había desaparecido de su rostro. Tragando
saliva, pasé por su lado.
- Serás perra. - murmuró cogiéndose el pantalón. - He intentado ir por
las buenas y no ha funcionado. Tendré que demostrarte que les pasa a
las chicas como tú.
Al ver como se intentaba incorporar, me giré y empecé a correr,
tratando de alejarme de él lo más rápido posible. La garganta me
quemaba con cada respiración y las piernas me dolían terriblemente.
Las lágrimas me impedían ver con claridad, pero cuando le oí maldecir
detrás de mí, aumenté la velocidad.
Corrí como nunca lo había hecho, el pelo alborotado detrás mío, las
manos convertidas en puños. Tropecé varias veces, pero nunca me
detuve. Los pasos de Byron cada vez eran más ligeros. Doblé la esquina
sollozando cuando, de pronto choqué contra alguien. Byron, pensé.
Grité y empecé a pegar puñetazos al aire, intentando apartarme de unos
brazos que me intentaban coger. Las lágrimas caían a trompicones por
mis mejillas y el pelo me tapaba la vista casi por completo. De
pronto, cuando reaccioné, empecé a ver que los brazos que me cogían
eran demasiado suaves y familiares para ser los de Byron. Además,
¿Byron me estaría secando las lágrimas con la punta de los dedos? Poco
probable. Aún temblando por completo, me aparté el pelo de los ojos y
lo vi. El corazón me empezó a latir con fuerza, pero por un motivo muy
distinto al de hacía unos minutos. Justin.
Me abracé a él con todas mis fuerzas, enterrando la cabeza en su pecho
y sus brazos me envolvieron rápidamente el cuello. Deseaba no moverme
de allí jamás, en sus brazos, sintiendo su olor familiar.
- Justin, Justin, Justin. - sollozé. No podía dejar de decir su
nombre, aún con la garganta destrozada de tanto chillar y llorar.
Justin me apretó más contra él, deteniendo mis temblores.
- _________. - susurró. - ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha tocado? ¿Estás
bien, cariño? - la desesperación era potente en cada una de sus
palabras. Besó la parte superior de mi cabeza y empezó a acariciar mi
pelo suavemente.
- No vuelvas a hacerme esto jamás. - murmuró con una mirada
sorprendentemente vulnerable. Alcé la cabeza y le di un beso en los
labios, dejándole con la boca abierta. Envolví mis brazos alrededor de
su cuello y lo besé furiosamente. Quería que Justin quitara cualquier
rastro que pudieran haber dejado los labios de Byron en mí. Demasiado
pronto, oí una especie de carraspeo educado. Me aparté de Justin a
regañadientes y giré la cabeza. Paul estaba a unos metros de nosotros,
armado con una pistola. Iba todo vestido de negro, como de costumbre.
- Nada. - suspiró mirando a Justin. Este asintió con la cabeza
levemente, pero le vi tensar la mandíbula con fuerza. Poco a poco,
sentí que recuperaba el control de mí misma. Me acabé de secar las
lágrimas y me abracé a mí misma, intentando no volver a temblar.
Justin me llevó hasta el portal de un edificio cercano y me ayudó a
sentarme en las escaleras, manteniendo su brazo alrededor mío,
protectoramente.
- Ya está, Navy. - susurró en mi pelo. - Todo ha pasado, estás
conmigo. No volverá a tocarte.
Tragué saliva con fuerza y reprimí el impulso de romper a llorar de
nuevo. En lugar de eso, asentí con la cabeza lentamente. Le oí
suspirar y luego nos quedamos en silencio. Sus brazos seguían creando
un círculo protector a mi alrededor y sus labios acariciaban mi pelo
de manera calmante.
- ________... - empezó Justin con voz queda. Lo miré, tenía los ojos
cerrados con fuerza y la mandíbula muy apretada. - Todo esto... Es
todo culpa mía. Yo... No sé ni como disculparme. Te he hecho pasar por
todo esto cuando tú no tenías la culpa de nada.
Le interrumpí antes de que volviera a hablar. Estaba volviendo a
culparse a si mismo, no podía dejarle que se odiase por algo que no
había hecho.
- No, Justin. - susurré. Le miré a los ojos, intentando decirle lo que
no sabía expressar con palabras. - Esto, ha pasado por mí culpa. Fuí
yo la que salí sabiendo el riesgo, la que no te hizo caso. Supongo,
-tragué saliva con fuerza. - que merezco todo lo que me ha ocurrido.
Por favor, deja de culparte, odio cuando lo haces.
Cerré los ojos e inspiré antes de volverlos a abrir. Justin seguía en
silencio. Observé su perfil, convertido en un juego de sombras.
- Está bien. - musitó él finalmente. - Pero, tú tampoco tienes la
culpa de nada. ________, eres una chica de diecisiete años, es normal
que no quisieras estar encerrada después de tanto tiempo. No tendrías
ni que tan sólo preocuparte por salir a la calle sin encontrarte con
un psicópata que quiera hacerte daño. Si ese día no hubiera...
- Lo estás volviendo a hacer. - me quejé mirándolo de nuevo. - Mira,
dejémoslo. Estoy cansada, sólo quiero irme a casa y olvidarlo todo.
Justin asintió con los labios apretados.
- Tienes razón. - se puso en pie, levantándome con él. De pronto,
entrecerró los ojos y levantó el brazo. Con cuidado, me apartó el pelo
que caía por mis hombros y me lo echó para atrás. La piel pálida de mi
cuello y mi clavícula quedó a la vista. Entonces, Justin apartó la
mano de golpe e inspiró con fuerza mientras apartaba la mirada.
- Te ha tocado.
Poco a poco, bajé la mirada y ví una mancha entre roja y morada a un
lado de mi cuello. Me estremecí violentamente al recordar la mirada
azulada de Byron y sus asquerosos labios contra mi piel. Empecé a
respirar con fuerza, mi pulso acelerándose más y más. Entonces,
Justin recompuso la expressión y le ví meter la mano en uno de los
bolsillos de su pantalón. Sacó su Iphone, vibraba. Le observé con un
nudo en la garganta. Cuando alzó la cabeza, me miró confuso.
- ¿Dónde está tu móvil? - preguntó con voz mesurada.
- ¿Por qué?
- Tengo un mensaje tuyo. - murmuró él.
De repente, la imagen llegó a mi mente como un disparo. Byron tirando
el teléfono al suelo por encima de su hombro después de hablar con
Justin.
- Byron. - susurré asustada. - Lo tiene que tener él.
Me acerqué a Justin y miré la pantalla del móvil. <<Nuevo Mensaje>>.
Cuando lo abrió oí, desde el pecho de Justin, un sonido parecido a un
rugido:
"Esta vez has conseguido salvarla, la próxima vez no lo tendras tan
fácil, Bieber. Mientras tanto, disfruta viendo la pequeña firma que te
he dejado en su cuello. Estáte atento, nos veremos muy pronto."
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