Capítulo 33 "Staying"
Justin's point of view:
Antes de que pudiera decir algo para tratar de calmarla, ________ se
giró y empezó a alejarse deprisa, hacia la acera. El sonido de sus
pasos en el silencio de la noche se clavaba en mis oídos.
¿Cómo podía haber dejado que todo aquello llegara tan lejos?
Reprimí el impulso de salir tras ella y seguir sus pasos para traerla
de vuelta a mí, sabía que sólo conseguiría que ella corriera más
deprisa. Apreté la mandíbula con tanta fuerza que creí que me la
acabaría rompiendo.
Estaba al borde, la situación se me había escapado de las manos y me
superaba por completo.
Esa camiseta... Ni tan sólo recordaba que siguiera en mi armario. Y,
por supuesto, tenía que haberla encontrado primero ________ en vez de
yo... Que ella se hubiera ido de aquella manera era terrible, y los
recuerdos de Ash, ahora más recientes, me rompían por dentro.
Cogiendo aire, levanté el brazo y le atesté un golpe en la pared con
el puño, descargando toda mi rabia y frustración. Un leve pinchazo de
dolor ascendió por mi brazo.
Cuando bajé la mirada, reparé en que seguía sosteniendo la camiseta
rosa con la otra mano. Al observarla, se me hacía terriblemente fácil
recordar cada detalle de aquel momento...
*Flash Back*
Ash se alejó riendo mientras sostenía la pistola, dando pasos de
espaldas por mi habitación. Su pelo castaño oscuro ocultaba uno de sus
ojos verdes. El borde del iris era casi amarillo, como los de un gato.
- Vamos nena, dámela. - le dije sonriéndole amenazadoramente mientras
daba unos pasos hacia ella. Ash retrocedió de nuevo, su espalda casi
tocaba la pared, negando con la cabeza mientras sonreía.
- Ven a por ella si la quieres. - susurró escondiendo las manos detrás
de su cuerpo.
Me lancé sobre ella deprisa y la pegué a la pared, apretando mi cuerpo
contra el suyo. Oí como un pequeño grito se escapaba de sus labios por
el sobresalto. Acerqué mis labios a su cuello y lo besé,
aprisionándola entre mis brazos. Ash gimió en voz baja al sentir como
mi lengua acariciaba su piel.
- Te lo advertí. - murmuré con voz ronca contra su oreja. Ella se
estremeció y encerró en su puño la tela de mi camiseta. Acercó su
rostro al mío y buscó mis labios. Le devolví el beso al momento
mientras acariciaba su cuello, luego su hombro, y descendía mi caricia
por su brazo, hasta coger su mano. Deslicé mis dedos entre los suyos y
la pistola se escapó de sus manos. Sonreí y Ash gruñó contra mis
labios, pero no hizo ningún movimiento para tratar de recuperarla. Me
guardé el arma en la cinturilla de mi pantalón deprisa y volví a
presionar mis labios contra los suyos. Nuestras respiraciones y los
latidos de nuestros corazones iban acompasados.
Busqué a tientas el borde de la camiseta rosa que llevaba y tiré de
ella, sacándosela y dejándola caer a nuestros pies. Gruñí cuando vi
que llevaba una camiseta de tirantes debajo.
- ¿Ansioso, Jay? - preguntó ella con una sonrisa maliciosa.
Me lamí los labios.
- Puede.
Ash rió y acarició mi pecho.
- ¿Luego iremos al puerto, no? - me preguntó mientras su tacto iba
descendiendo poco a poco. Acaricié sus labios.
- Claro.
- Genial. - repuso Ash mientras me volvía a besar. Antes de que
pudiera quitarme la camiseta sonó su móvil.
Ash se apartó de mí con brusquedad, jadeando, y sacó el móvil de unos
de los bolsillos de sus jeans ajustados. Cuando miró la pantalla tensó
un poco su expresión.
- Tengo que irme, Jay. - dijo pasando por mi lado con una sonrisa de disculpa.
- ¿Quién es? - le pregunté mientras levantaba una ceja.
- Oh, nadie importante. No te preocupes. - contestó encogiéndose de hombros.
Suspiré, aquello no era nuevo.
- Está bien...
Bajamos las escaleras y me detuve en la puerta.
- ¿A qué hora quieres que te recoga? - le pregunté frunciendo algo el
ceño. Ash se apartó el pelo del rostro.
- Mm... A las once estaría bien. - dijo mientras sonreía.
- Allí estaré. - murmuré. Ash se lamió los labios y se puso de
puntillas para darme un casto beso en los labios.
- Hasta luego. - se despidió agitando la mano mientras caminaba hacia
su coche. Le devolví el gesto y me pase una mano por el pelo. Cuando
su coche hubo desaparecido tras doblar la esquina, cerré la puerta a
mis espaldas y subí de nuevo a mi dormitorio.
No me gustaba no saber a donde iba Ash o con quien, siempre esquivaba
mis preguntas, cerrando la oportunidad de saber más de ella. Pero no
quería perderla, y no me importaba tener que lidiar con aquello si eso
significaba que ella seguiría conmigo. Además... ¿Qué hay de malo en
una chica misteriosa?
Me senté en el borde de la cama y en ese momento reparé en que la
camiseta de Ash seguía en el suelo, a un lado de la ventana. Me lamí
los labios y me levanté para cogerla. La suave tela rosa acarició mi
nariz cuando la acerqué a mi rostro e inspiré distraidamente. Olía a
ella, a su habitual perfume, una mezcla de notas florales y
almizcladas.
*Fin del Flash Back*
Mis manos se habían convertido en tensos puños, la tela de la
camiseta convertida en una pelota arrugada. Sabía de sobras lo que
venía a continuación de aquello, iríamos al puerto, bebería más de la
cuenta, mi moto se estrellaría y Ash desaparecería de mi vida tan
rápido como un suspiro. Apreté los dientes con fuerza y miré un
segundo más la camiseta antes de lanzarla con todas mis fuerzas. La
tela rosa quedó tirada de cualquier manera a un lado de la cuneta,
aplastada en el arcén.
No quería volver a tener motivos para recordarla, no quería pensar en
una chica que se había portado conmigo como una zorra. Todas las veces
que me había dicho que me quería habían sido una simple mentira y yo,
demasiado ingenuo para reparar en ello.
Sentí una mirada sobre mí y cuando giré la cabeza mis ojos se
encontraron con unos pardos asustados, confusos, dudosos. Fue tan sólo
un segundo antes de que _______ saliera corriendo, pero la explosión
de emociones me descolocó.
Tragué saliva trabajosamente y tomé una profunda respiración.
Lo que me faltaba, _______ había visto aquello... Cerré la puerta con
el pie y subí las escaleras con desgana, sintiendo un doloroso deja
vú.
Cuando crucé la puerta de mi habitación vi de inmediato la maleta de
_______ junto a la silla. Genial, doble deja vú.
Me pase las manos por el rostro y recé, recé para que todo se arreglara.
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________'s point of view:
- Hay una cosa que no entiendo. - dijo July mientras se sentaba en el
borde de la cama. Suspiré y levanté una ceja en su dirección. No era
extraño que tan sólo no entendiera una cosa después de todo lo que le
acababa de contar. Las dudas gritaban en mi cabeza también. - Si como
me has dicho, ha tirando la camiseta de Ash... No sé, eso quiere decir
que ya no le importa. Creo que no debes preocuparte por que él siga
queriéndola o algo parecido, sólo hace falta ver como te mira,
________.
Me mordí el labio y sentí que me sonrojaba.
- ¿Cómo me mira? - pregunté frunciendo el ceño.
July rió suavemente.
- He estado aquí durante el tiempo que estuviste en España, Navy, y
puedo asegurarte que no desearías encontrarte a Justin en una calle
desierta. Estaba tan inexpresivo, tan indiferente ante todo... Ahora
en cambio, cuando está contigo, veo que todo a su alrededor revive,
sus ojos se iluminan cuando te mira.
Bajé la mirada deprisa y respiré hondo. Las palabras de mi amiga me
afectaban más de lo que quería.
- ¿Por qué lo intentas defender? - inquirí finalmente mientras miraba a July.
Ella se encogió de hombres.
- Él te hace feliz. - repuso. Sus palabras resonaron en mi cabeza. "Él
te hace feliz". - Y, a pesar de que no lo conozca como lo haces tú,
veo que es un buen chico a pesar de lo que digan. - continuó con una
pequeña sonrisa irónica. Cuando volvió a hablar su tono de voz fue más
serio, aunque igual de amable. - Todos cometemos errores, Navy, pero
todos tenemos derecho a ser perdonados.
Me mordí el interior de la mejilla y miré a July.
- Lo sé. - susurré. Sonreí y me acerqué para darle un abrazo. -
Gracias, July. No sé que haría sin ti con todo lo que ha pasado.
July frunció el ceño ante mis palabras.
- ¿Ha ocurrido algo más? - inquirió con preocupación. Tragué saliva y
maldije por mis adentros.
- Eh, no.
July entrecerró los ojos.
- ______, no me mientas. Veo en tus ojos que hay algo más. - me indicó mientras se
levantaba y me miraba desde arriba.
No sabía que contestar. Sabía que July era alguien con quien podía
confiar, pero contarle lo de Byron significaría hablarle de lo que
hacia Justin... Y eso no era de mi elección. Por más que estuviera
enfadada con Justin nunca le haría algo así.
- July... Han ocurrido algunas cosas estos dias, algo... Fuertes. -
murmuré apartando la mirada. - No puedo contarte nada más por ahora,
pero te aseguro que ya está todo arreglado.
Mi amiga hizo una mueca que expresaba toda su confusión, pero luego se
convirtió en una sonrisa.
- Está... Bien. - dijo. - Me alegro por eso.
Le devolví la sonrisa y me levanté de la cama, cogiendo mi bolso de la
silla y sacando el Iphone.
Observé la bandeja de entrada y tragué saliva.
- Me ha llamado seis veces. - dije con los ojos clavados en la
pantalla. Sentí que July se acercaba y miraba por encima de mí.
- Tienes que hablar con él, dejarle que se explique. Si no... Luego te
arrepentirás, creeme. - dijo ella tocando mi hombro con suavidad.
Respiré hondo y aparté la mirada del móvil.
- Quizás... Quizás tengas razón.
July resopló.
- Pues claro que tengo razón. - se contoneó por la habitación de
paredes azules.
Reí.
- ¿Eso ha sido una imitación de Emily Laurent?
July hizo una mueca.
- Ugh, no me hables de ella. - musitó negando con la cabeza. La miré
con una ceja alzada. -
- Y... ¿Cómo va con Connor? - pregunté. Ella suspiró.
- Es extraño, supongo. - murmuró. - Parece que cuando estamos juntos,
los dos solos, todo va bien... Pero hay veces que es tan cerrado,
nunca sé como se siente en realidad. Me da miedo que aún no confie en
mí lo suficiente como para abrirse, para contarme como es realmente.
Me humedecí los labios y estudié la expresión de July mientras pensaba
en ello. Ella había clavado por completo lo que Connor me transmitía.
Era un chico genial, gracioso y dulce, pero parecía alguien a quien no
le gustaba que la gente supiera de su vida privada.
Justin me había dicho hacia un tiempo que él no era como yo creía y,
en ese momento, había pensado que me lo decía porque estaba celoso...
Pero al parecer, sabía más de lo que yo creía.
¿Qué escondería mi amigo?
- Es lo que me pasaba al principio con Justin... - susurré sin pensar.
Y si... ¿La situación no era tan diferente al fin y al cabo?
Me estremecí y quité deprisa el pensamiento de mi mente.
Probablemente, lo único en común que tenían era su afición por las
carreras ilegáles...
- Creo... - empezó July mientras miraba hacia la ventana, por donde
entraba la luz del sol. - Que las dos deberíamos hablar con ellos y...
- Arriesgarnos. - terminé por ella mientras suspiraba. Nos miramos y
nos echamos a reír.
- Eso ha parecido sacado de una película. - dije mientras soltaba una
carcajada. July asintió.
- Sólo nos han faltado las pistolas.
Sentí que mi rostro palidecía ante la mención de las armas y me cogí
las manos para evitar que temblaran. July dejó de reír.
- ¿He dicho algo malo? - preguntó con los ojos muy abiertos al
observar mi expresión. Me mordí el labio y negué con la cabeza
deprisa.
- No, claro que no. - contesté apartando la mirada. - Es que me he
acordado de algo...
July asintió lentamente con la cabeza pero no dijo nada más.
- Será mejor que me vaya ya, tengo que prepararme las cosas para
mañana el instituto. - dije sonriendo un poco mientras cogía mi bolso.
- Está bien.
July me acompañó hasta la puerta y luego me despedí de ella.
- Verás como todo irá bien. - me dijo desde su casa. Le sonreí y seguí
caminando, hasta que mi amiga sólo fue un diminuto punto en la
distáncia.
Sólo llevaba mi bolso, ya que había sido tan estúpida como para
dejarme la maleta en casa de Justin.
Cuando llegué a mi casa, abrí la puerta y mi madre corrió a abrazarme.
Su gesto me dejó sorprendida.
- _______, cariño, te hemos echado de menos. - dijo cuando se apartó.
Le sonreí, aún aturdida.
- Y yo a vosotros también. - contesté mientras dejaba mi bolso en el colgador.
Mamá me cogió del brazo y las dos caminamos hacia el salón.
- ¿Como te ha ido por San Francisco? - me preguntó. Hice una mueca.
- Genial. ¿Y tú y papá? - inquirí para cambiar de tema.
- Algo aburrido. - dijo mientras reía. - Le acompañe a una de esas
reuniones y luego fuímos a mirar uno de los terrenos que ha comprado.
- Oh. - reí ante la expresión de mi madre. Esta se paseó por el salón
y colocó bien las peonias del centro que había en la mesa.
- Y, cambiando de tema. - murmuró mientras se sentaba en el borde del
sofá. Me senté a su lado y esperé a que continuara.
- ¿Te acuerdas de que en España organizamos varias comidas benéficas?
- Claro, con la madre de Natalia y las demás. - dije mientras
recordaba a mi amiga española. Mamá asintió.
- Pues me he dado cuenta que desde que hemos vuelto a Estados Unidos
aún no hemos hecho ningúna. Por eso, he decidido organizar una cena
para esta miércoles. ¿Qué te parece?
Sonreí.
- Eso es genial. - asentí mientras acariciaba uno de los cojines con
borlas oscuros.
- Invitaré a los Garland y... A los Bieber, por supuesto. Son amigos
de la familia. - dejó claro el hecho.
- Vale. - murmuré sin saber que cara poner. Mi madre suspiró mientras
se ponía de pie y se colocó un mechón de pelo rubio detrás de la
oreja.
- Te dejo para que descanses un rato, luego cuando bajes a comer lo
hablamos. Y si quieres esta tarde vamos a mirar un vestido. - sugirió
mirandome con una sonrisa. Asentí rápidamente.
- Perfecto.
Después de beber un vaso de zumo, subí las escaleras hasta mi
habitación. Cerré la puerta a mis espaldas y me giré.
- Hola.
Levanté la cabeza deprisa para encontrarme con unos familiares ojos
miel, cautelosos y extrañamente serios.
- ¿Q-qué haces aquí? - le pregunté mientras tragaba saliva. Él señaló
la maleta que había junto a mi escritorio.
- Te dejaste la maleta en mi casa.
- Eh, gracias por... Traermela. - murmuré algo incómoda. Justin hizo
un gesto despreocupado y me miró. También parecía terriblemente
incómodo.
- Siento... - los dos hablamos al mismo tiempo. Me mordí el labio
mientras reíamos en voz baja y, al mirarle a los ojos, reparé en que
la diversión no los había alcanzado.
Le oí suspirar y sus ojos se encontraron de nuevo con los mios, arrepentidos.
- _______... Sé que estás enfadada por lo de anoche y, tienes todo el
derecho a estarlo. - añadió entrecerrando ligeramente los ojos con
fustración. Tragué saliva mientras esperaba a que volviera a hablar. -
Pero, tienes que creerme cuando te digo que aquella camiseta ya no
significa nada, que ella ya no significa nada para mí. De verdad. No
sé como supiste que era suya, pero te aseguro que Ash forma parte de
un pasado al que no me gustaría regresar jamás.
Asentí con la cabeza ante su atenta mirada y me aclaré la garganta.
- Te creo. - dije mientras me lamía los labios. Justin abrió la boca y
luego la cerró al procesar mis palabras. Sus ojos se abrieron y
entonces hizo una mueca, algo parecido a una sonrisa.
- ¿De... De verdad?
- Si. - repuse sonriendo ante su expresión. Justin se acercó más a mí,
como si hubiera estado esperando para hacerlo y sus ojos se
iluminaron. Una parte de mi mente recordó las palabras de July y
sonreí más ampliamente.
- ¿Me perdonas? - preguntó mientras me apartaba con delicadeza un
mechón de pelo. Sus dedos acariciaron mi frente con suavidad, sus ojos
sumergiendose en los mios.
Respiré hondo.
- Sólo si tú me perdonas a mí. Me pase, no debí responder de aquella
manera. - dije bajando la mirada hasta su boca sin querer. Justin se
lamió los labios y asintió con la cabeza.
- No tienes porque disculparte, ya lo sabes. - murmuró antes de
acercar su rostro al mio y besarme. Sentí como la desesperación se
apoderaba de nosotros, mis labios se movían ansiosos sobre los suyos y
sus dedos se clavaban en mi cintura.
Deslizó su lengua en mi boca y pronto chocó con la mía. Respirando
agitadamente, subí mis brazos por sus hombros hasta agarrar su nuca
con una mano y pegar más su rostro al mío. Nuestras narices estaban
aplastadas.
Parecía no tener nunca suficiente proximidad, el sentimiento de
necesidad era demasiado fuerte.
- Te quiero. - susurró él entre besos. - Creo que jamás podré dejar de hacerlo.
Mi corazón saltó vertiginosamente ante sus palabras, tan simples e
intensas a la vez. ¿Qué importaba aquella camiseta, Ash, si él me
quería?
Sonreí en sus labios y le devolví el beso como si mi vida dependiera
de ello, olvidandolo todo, hasta mi própio nombre.
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Holiii! Por fin he colgado el capítulo! Como ya he dicho por twitter
tuve problemas con este capítulo, se me borró y tuve que volver a
escribirlo de nuevo. Pero bueno, al final ya está! Espero que os haya
gustado, es bastante largo y habian muchas cosas en él! Que pensáis
sobre Ash? Es tan mala como parece o aún más?
Mañana subiré el capítulo narrado por July, que será como un capítulo
especial. Habrá escenas que nunca habéis visto de ella con Connor y
mucha emoción! Comentad por favor y os pido las gracias de nuevo a las
que siempre tenéis el detalle de hacerlo. Os quieroooo! <3
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