Capítulo 29 "Reasons" -Parte 1-
Posted by Unknown ♥ domingo, 16 de febrero de 2014 |
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Me acerqué a Paul con una media sonrisa y le dí un abrazo, pillándolo
por sorpresa.
- Tened cuidado. - le pedí. Él asintió con la cabeza y me devolvió la
sonrisa mientras me acompañaba hasta el coche.
- No te preocupes, lo tenemos todo bajo control. - explicó con voz
grave. - Todo irá bien, _______.
Suspiré.
- Eso espero.
Me subí al deportivo con el pulso acelerado y la mente a miles de
kilómetros de distancia de allí.
Me miré las manos, como siempre hacia cuando estaba preocupada, y respiré hondo.
Paul tenía razón, todo saldría bien, no había porque preocuparse demasiado.
Había llegado la mañana y, tal como había previsto Justin, en unos
minutos nos marchábamos a San Francisco.
Mi pequeña maleta descansaba en la parte trasera, junto a la de Justin
y, a excepción de algunas botellas de agua, apenas llevabamos
equipaje.
Por el rabillo del ojo divisé el pelo castaño de Justin cuando se
detuvo a hablar con Paul. Me acerqué a la ventana y pegué la oreja al
cristal, tratando de escuchar lo que decía.
- Ya sabes lo que tenéis que hacer. - le estaba diciendo Justin al
guardaespaldas. Por su tono de voz parecía nervioso. - Cuando lo
tengáis matadle, me importa una mierda que lo correcto sea
entregárselo a la policía. Lo quiero muerto.
Me estremecí ligeramente.
- Está bien, Justin. - dijo Paul resignado. Justin asintió y le dio
una palmada amistosa en el brazo.
- Buena suerte.
- A ti también. - contestó mientras miraba a Justin con una ceja
alzada. ¿A qué se refería?
- Lo que tu digas, llamadme para cualquier cosa que ocurra, ¿vale? -
se despidió mientras hacia ademán de girarse. Me aparté deprisa del
cristal y me senté bien en el asiento. La puerta del conductor se
abrió un segundo después. Justin se sentó y luego me miró.
- ¿Estás preparada? - preguntó mientras acariciaba mi rodilla con la
mano. Ignoré el escalofrío que me recorrió la pierna entera.
- Sí.
Justin asintió y se inclinó para dejar que sus labios acariciaran los
mios durante un momento.
- Está bien, entonces vámonos. - dijo poniendo el coche en marcha. Me
despedí deprisa de Paul y Ron con la mano, tragando saliva para
deshacer el nudo en mi garganta. Esa extraña sensación de que algo
malo ocurriría me hacia preguntarme si los volviería a ver.
Unos instantes después, los dos guardaespaldas sólo eran diminutos
puntos en la distancia, desapareciendo al doblar la esquina.
Aparté la mirada de la ventana y la fijé en la carretera que se
extendía delante nuestro. Débilmente se escuhaba Impossible de James
Arthur.
-¿A qué hora llegaremos? - pregunté unos minutos después. Reparé en
que mi pregunta había sonado tremendamente infantil, pero tenía la
sensación de que el viaje se me haría eterno. Había demasiadas cosas
en las que pensar y mucho espacio en mi mente.
- Sobre las diez, si ho hay tráfico. - respondió él sin apartar los
ojos de la carretera. Suspiré y me acomodé mejor en el asiento con una
pequeña mueca de exasperación. Segundos después, me acerqué más a
Justin y apoyé la mejilla en su hombro, con cuidado de no dificultarle
la conducción.
Decidí dejar a mi mente vagar sin rumbo durante ese tiempo, dejé que
hiciera un análisis mental de todo lo que había pasado en esos últimos
dos meses.
Tenía imágenes del primer día que había llegado a LA, cuando había ido
con Emily de compras y había visto a Justin por primera vez en cinco
años. Resultaba irónico que no lo hubiera reconocido después de tanta
expectación por volverlo a ver.
Habían, también, imágenes de la primera carrera de motos en la que
había participado. Recordaba como había subido con Connor, un
desconocido entonces, sólo para desafiar a Justin. Emily había
parecido tan emocionada cuando Justin le había pedido que se subiera
con él... Ahora todo encajaba.
La imágen que vino después me hizo sonreír, nuestro primer beso en
aquella fiesta... Lo había deseado con tanto ahínco, los dos habíamos
estado ansiosos por aquello, cansados de ocultar algo que era más que
evidente. En ese momento había estado insegura, temerosa de no saber a
quien estaba besando. Ahora era fácil ver que continuaba siendo mi
mejor amigo.
La imagen que vino después resultaba agridulce, la primera vez que
apareció Byron. Aún recordaba todas las preguntas que quería hacerle a
Justin, cansada y dolida por sus mentiras. Pero, cuando había
aparecido con el hombro lleno de sangre y con aquella expresión de
culpa, el corazón se me había encogido por completo. Había escuchado
cada una de sus palabras, horrorizada y asombrada a partes iguales. A
veces, aún me preguntaba si todo había sido un sueño... O más bien,
una pesadilla. Había estado realmente asustada, la persona que creía
conocer mejor que a nadie se dedicaba a matar en su tiempo libre,
matar por dinero. Sabía que la realidad de la decisión de Justin no
era tan cruel, pero aún así se me hacia difícil relacionar esa palabra
con Justin. Tan sólo pensar en sus razones... Se me hacia horrible
verlo de otra manera que no fuera con empatía, todos habríamos hecho
lo mismo de estar en su lugar.
Después de todo lo que Justin me había explicado apenas había podido
contener las lágrimas antes de abalanzarme sobre él y abrazarlo. Ya no
había vuelta atrás, y lo sabía, y no me había importado.
Había escogido un camino sin retorno con aquel simple gesto, pero
sabía con certeza que, aunque pudiera retroceder en el tiempo y
cambiarlo todo, no lo haría. Era un todo o nada.
La última imagen que ví antes de quedarme dormida fue la llamada de
Byron. Sus palabras aún resonaban en mi cabeza cuando todo se
desvaneció y sólo hubo oscuridad.
"Vendrás conmigo, tanto si quieres como si no."
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Parpadeé lentamente cuando empecé a notar como alguien me acariciaba
el brazo repetidamente, en un intento de despertarme con delicadeza.
Cuando me incorporé de golpe, choqué contra Justin.
- Lo siento. - me disculpé mientras me frotaba los ojos con la mano.
Sentía todos los miembros pesados y torpes.
- No importa. -me tranquilizó él. Reparé en que nos habíamos detenido,
fuera reinaba la oscuridad.
- ¿Hemos llegado? - murmuré sintiéndome desorientada. Cuando había
cerrado los ojos era de día y ahora era de noche... ¿Cuantas horas
había dormido?
- Sí. -respondió Justin mientras me observaba apartarme el pelo de los
ojos. Como si hubiera adivinado mis pensamientos, añadió. - Has
dormido tres horas.
Abrí los ojos de par en par.
- ¡¿Tres horas?! - él asintió con una ceja alzada, divertido por mi
expresión. - P-pero... ¿Por qué no me has despertado?
-Estabas cansada. Además -repuso. - ¿Qué ibas a hacer hasta que llegaramos?
- Eh... Pues no sé. - murmuré mientras me lamía los labios. Le miré y
suspiré. - No importa.
Justin rió levemente y luego se giró para abrir la puerta.
- Vamos, el hotel está allí en frente. - me indicó antesde salir. Me
mordí el labio, nerviosa,y a continuación bajé del coche con paso
tembloroso. El sueño aún hacia mella en mí.
Esperé a que Justin sacará nuestro equipaje del maletero y, entre los
dos, lo llevamos hasta la entrada.
El hotel era muy bonito, de aquellos que parecen antiguos pero no lo
són, con grandes pasillos de mármol y relucientes lámparas de cristal.
Me quedé observando el vestíbulo bostezando mientras Justin recogía la
llave de nuestra habitación y arreglaba el papeleo.
Cuando regresó, lo hacia con una enorme sonrisa. Sus ojos, con un
brillo de malicia, llamaron mi atención.
- ¿Qué has hecho ahora? - le pregunté mientras me reía al ver su
expresión. Justin hizo una mueca.
- Les he dicho que eres mi prometida.
- ¿¡Qué tu que?! - exclamé mientras enrojecía de golpe. Oh, dios. Esa
frase en boca de Justin se hacia irresistible y... Terriblemente
divertida.
- Sh... - susurró mientras se aguantaba la risa. - ¿Cómo quieres que
le diga que mi novia de diecisiete años y yo vamos a pasar dos noches
aquí... Sólos? Pensarían lo pero. - se burló mientras negaba con la
cabeza con expresión de reproche. Como si furra un ángel...
- Dios mío, no me lo puedo creer. - reí mientras enrojecía aún más por
su insinuación. - ¿Se lo han creído?
Justin rió y asintió con la cabeza.
- Me han pedido que te felicite de su parte. - dijo mientras se lamía
los labios con diversión. - Bueno, será mejor que mi "prometida" y yo vayamos a nuestra habitación, es tarde.
Me reí, notando que sonaba algo histérica. Maldita sea, ya me estaba
poniendo nerviosa, esto no podía seguir de esa manera.
Cuando se cerraron las puertas del ascensor delante nuestro aún
seguiamos bromeando sobre eso, se me hacia fácil reír lejos de Los
Ángeles, lejos de Byron.
Cuando llegamos a nuestra planta, sentí un pinchazo de anticipación en
la boca del estómago. Caminamos hacia nuestra habitación con paso
ligero, arrastrando nuestras maletas, ahora en silencio. Un par de
hombres de mediana edad pasaron por nuestro lado riendo, sin
prestarnos atención.
Justin abrió la puerta y, a continuación, entramos en la habitación,
sin despegar los labios.
Era bastante grande, en el centro había una enorme cama de matrimonio
con sabanas de color beige. En un rincón había un bonito sofá de color
morado y delante una televisión de pantalla plana.
Me mordí el labio y respiré hondo disimuladamente, tratando de calmar
los latidos de mi corazón, mis ojos adormilados clavados en la cama de
matrimonio. Madre mía...
Sentí que mis párpados caían de repente, el cansancio del viaje me
golpeaba de nuevo y noté que iba a desvanecerme. Justin me atrapó
antes de que mis rodillas tocaran el suelo, sus brazos se envolvieron
alrededor de mi cintura, sosteniéndome.
- Será mejor que dejemos las maletas para mañana. - murmuró mientras
me llevaba hasta la cama. Me dejé caer en el mullido colchón con un
suspiro de alivio. Murmuré algo en señal de estar de acuerdo y traté
de sacarme la fina chaqueta Chloe que llevaba a tirones. Justin puso
los ojos en blanco mientras hacia una mueca y me la sacó. Sus dedos
rozaron inconscientemente la piel de mis hombros.
- ¿Puedes quitarte el resto o también tengo que ayudarte?
Me incorporé de golpe con las mejillas encendidas, despertándome de golpe.
- L-lo hago yo. - tartamudeé mientras me daba un par de palmadas en
las mejillas para quitarme el sueño de encima. Me levanté de la cama
lentamente y caminé hacia la puerta del baño. Cuando parpadeé ví la
mano de Justin, extendida, sosteniendo mi pijama.
- Ups. - murmuré mientras lo cogía. Definitivamente, el sueño me
estaba afectando a la cabeza. Escuché la risa divertida de Justin
antes de cerrar la puerta.
Me miré al espejo un momento y, rápidamente, abrí el grifo y me mojé
la cara con agua fría. Abrí los ojos de par en par ante la sensación
helada. Después de secarme la cara, me peiné un poco el pelo con los
dedos, intentando deshacer los nudos que se habían formado. Luego, me
puse el pijama, un par de pantalones cortos de tela sedosa color
berenjena y una camiseta de manga corta blanca.
Antes de salir, volví a respirar hondo un par de veces.
Cuando entré de nuevo en la habitación, vi a Justin sentado a un lado
de la cama, de perfil, sosteniendo su Iphone. Sólo llevaba puestos un
par de pantalones cortos de algodón gris. Mi mirada voló, casi
inmediatamente, hasta su pecho desnudo, de reojo reseguí sus
abdominales con la mirada. Maldita sea, ¿como podía tener un cuerpo
así?
Dí un paso adelante y justo en ese momento, Justin levantó la cabeza y
su mirada miel se clavó en la mía.
¿Podrás resistirlo? Se burló mi voz interior.
Lentamente, Justin sacudió la cabeza como si quisiera deshacerse de
algún pensamiento indebido.
- ¿Se sabe algo? - pregunté cuando conseguí despegar los labios.
Justin parpadeó.
- Tienen toda la zona cubierta de hombres, pero Byron aún no ha dado
señales de vida. - explicó Justin. Suspiró con cansancio. - Parece que
Ian tenía razón, actuará mañana.
Tragué saliva, sintiéndome repentinamente helada.
- ¿Crees que se habrá dado cuenta de que no estamos? - dije caminando
hacia la cama con el pulso acelerado. Justin siguió mis pasos con la
mirada.
- No lo creo. - murmuró frunciendo el ceño. - Confiará en que nos
cogerá por sorpresa y se esconderá hasta el último momento. Un covarde
hasta el final. - añadió.
Tragué saliva con fuerza al imaginarme la situación. ¿Qué hubiera
pasado si nos hubiéramos quedado en LA? Por una vez, todo se lo
debíamos a Ian.
Me senté con cuidado en el lado opuesto de la cama en el que estaba
Justin, recogiendo las piernas mientras apoyaba la barbilla sobre mis
rodillas.
- Espero que nadie salga herido. - murmuré. Justin dejó el móvil sobre
la mesita y luego se acomodó mejor en el colchón, hasta quedar cara a
cara conmigo. Mi pulso tembló.
- No te preocupes más, Navy. - me sugirió, alborotándose el pelo con
la mano. Cada músculo de su brazo se tensó con aquel gesto. Me lamí
los labios inconscientemente. Tenía la sensación de que hoy no podría
volverme a dormir después de todo, su sola presencia me hacia temblar.
Nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente durante unos instantes,
hasta que Justin carraspeó y yo aproveché para tomar un par de
respiraciones profundas.
- Bueno...
- Bueno... - me imitó mientras se inclinaba sin querer hacia mí. Sin
darme cuenta de lo que hacia, me incorporé y le cogí el rostro entre
mis manos. En un abrir y cerrar de ojos, le besaba. Justin apenas
tardó un segundo en devolverme el beso mientras su mano se posicionaba
en mi cintura, acercándome más a él. Mis labios se movieron entre los
suyos, ansiosos, queriendo librarme de toda las tensión que nos
rodeaba. Nuestras respiraciones se escuchaban superficiales y el roce
de nuestras ropas se hacia insoportable. Mi cuerpo deseaba fundirse en
el suyo, estaba harta de hacer las cosas con responsabilidad, estaba
harta de controlar mis impulsos. Sólo quería sentirme a salvo y sabía,
que la única persona que me hacia sentir así era Justin. Su cuerpo
estaba presionando el mío y sus brazos me rodeaban por compleo,
creando una jaula entorno mío. Apenas podía pensar, apenas podía ser
consciente de lo que mi cuerpo hacia, sólo sentía sus caricias y sus
labios contra los míos.
Ese beso no era como los primeros, era una beso intenso, un beso que
implicaba otras cosas, un beso de aquellos que nunca terminan. Era
como lo que había ocurrido entre nosotros la noche anterior, pero está
vez el recuerdo de Byron no me atormentaba y no quería que parara.
Pero, antes de que las cosas siguieran el mismo camino que ayer, sentí
que Justin se apartaba entre jadeos.
- ________, tenemos que parar. - susurró mientras tragaba saliva. Mi
corazón se encogió cuando sus palabras cobraron sentido.
- ¿Por qué? - murmuré sintiendo sus palabras como un puñetazo en el
estómago. Él nunca quería parar... ¿Por qué ahora?
Justin me miró a los ojos, los suyos se había oscurecido, pasando del
miel al marron oscuro. Pero fruncía el ceño, contradiciendo su mirada
de deseo.
- No quiero que esto ocurra aquí, te lo expliqué ayer. - dijo con voz
queda. - Te mereces algo mejor. _______, yo...
Negué con la cabeza con rapidez mientras carraspeaba.
- Está bien.
Justin me observó, tratando de adivinar si estaba enfadada. Suspiré
profundamente.
- Justin, está bien. No importa. - le aseguré mientras me tumbaba en
la cama algo alejada de él. La decepción ensombrecía mis pensamientos.
- Quiero dormir.
Justin se lamió los labios, como de costumbre y, luego, respiró hondo.
- Estás enfadada. - no era una pregunta.
- No. - contesté de todos modos mientras apoyaba la cabeza sobre la
almohada. Cerré los ojos y traté de ignorar su preséncia sin demasiado
éxito. Lo sentía a sólo unos centímentro de mí.
Le oí suspirar con resignación, apagó la luz y se tumbó a mi lado con
un gruñido. Completamente agotada, tanto fisicamente como
emocionalmente, me giré y le dí la espalda. ¿Por qué? ¿Por que no
podíamos hacerlo en ese momento? No me importaba lo que ocurriese en
aquel preciso instante, no me importaba ser egoísta en ese aspecto,
sólo quería comprobar que aún quedaba algo bueno en el mundo.
Me había arriesgado a empezar yo, a demostrarle que estaba preparada,
pero todo había salido mal.
- Buenas noches. - dijo Justin. Su tono de voz fue algo inseguro.
- Buenas noches. - musité.
De pronto, sentí que Justin se acercaba a mí por detrás, su pecho
chocó contra mi espalda suavemente y sus brazos se envolvieron
alrededor de mi cintura. Sentía su calor y los latidos de su corazón
amortiguados contra mí.
Acercó sus labios a mi oreja.
- ________... De verdad que quiero hacerlo,
no sabes cuanto me gustaría demostrarte hasta que punto te deseo,
hasta que punto te quiero. - su tono de voz era frustrado y sexy a la
vez. - Quiero acariciar cada parte de tu cuerpo, besarlo, hacer que
grites mi nombre. - su voz se volvió más intensa y mi respiración se
entrecortó. - Por eso, no quiero estropearlo. ¿Lo entiendes?
- Justin... - me quejé mientras me daba la vuelta para enfrentarlo.
Nuestras frentes se tocaban y su aliento se mezclaba con el mío. - Tú
no estropeas nada y, lo entiendo, de verdad, pero... Piénsalo. ¿Cuando
vamos a volver a estar completamente solos? Puede que no volvamos a
tener una oportunidad como esta en mucho tiempo...
Justin cerró los ojos con fuerza y respiró hondo.
- Por favor, no me lo pongas más difícil. - gimió mientras su nariz
rozaba la mía. Sus manos seguían en mi cintura y noté que tensaba su
agarre.
- No tiene porque serlo. - sugerí mientras me apretaba más contra él.
Justin se tensó. Me pregunté si no estaría siendo demasiado atrevida,
después de todo, era la primera vez que hacia aquello. Mi corazón
latía enloquecido ante la expectativa. Él me deseaba, me lo acababa de
decir y yo le deseaba a él, no había razones para esperar. Sabía que
él lo hacia por mí, y me encantaba que él pensara de esa manera, pero
en ese momento no quería actuar con coherencia. En parte, insistía con
el tema porque tenía miedo de que todo cambiara cuando volvieramos, de
que nuestra relación quedara en segundo plano.
Justin continuaba con los ojos cerrados, con una expresión dolorida.
Me lamía los labios y con cuidado, acaricié su mejilla, tratando de
calmar su expresión torturada. No quería verlo sufrir más, supongo que
hoy no ocurriria nada al fin y al cabo.
- Está bien, Justin. - susurré rindiéndome. - Puedo esperar, no pasa nada.
Justin gruño, sobresaltándome y, cuando abrió los ojos pude ver lo
oscuros que se habían vuelto.
- ¿Ahora tú puedes esperar? - me preguntó mientras una sonrisa
peligrosa empezaba a extenderse por su rostro. - Ahora soy yo, él que
no puede esperar.
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