Capítulo 20 "You could change me"
Posted by Unknown ♥ viernes, 27 de diciembre de 2013 |
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[Chicas, os agradezco mucho que sigáis apoyando y leyendo mi novela a
pesar de que tarde en subir capítulo. Muchas gracias y espero que os
guste el capítulo, empieza la acción! <3 ]
Oí el gruñido fustrado de Justin y luego el colchón pegó un bote
debajo mío. Le había pegado un puñetazo. Me estremecí bruscamente y me
mordí el labio, intentando no llorar. ¿Por qué había tenido que
ocurrirle eso? La cabeza empezaba a dolerme terriblemente, no podía
asimiliar tantas cosas sin consecuencias, debería saberlo.
- Yo... Lo siento tanto. - murmuró Justin mientras se restregaba la
cara con las manos. Sabía que no sólo se estaba disculpando por lo que
había ocurrido hacia un rato. - Sé que lo he jodido todo, pero yo no
sabía que todo esto iba a ocurrir. Y, también sé que no puedo excusar
todo lo que he hecho. En la mierda en la que estoy metido no existe el
amor, todo lo que amas te lo destruiran. Por eso mi padre se fue.
Sienten la debilidad que genera necesitar a alguien de ese modo y no
paran hasta que la rompen. Ahora... Te has convertido en el blanco. -
me miró con los ojos entrecerrados y extrañamente húmedos. - No
deberías estar conmigo, y sé que te lo tendría que haber contado antes
de que lo nuestro fuera demasiado lejos. No te culparé si me odias.
Me cogí las manos con fuerza, reprimiendo el impulso de lanzarme a sus
brazos y tranquilizarlo, y me mordí la mejilla por dentro hasta que
prové mi propia sangre.
- No Justin, no es eso... Es sólo que... - respiré hondo mientras
cruzaba las piernas. - Pensaba, que podría convencer a mis padres de
que no eras como creían que eras, que seguías siendo el mismo a pesar
de todo, pero ahora... - le devolví la mirada cargada de todas las
emociones que me atormentaban y noté que él estaba absolutamente
inmóvil. -Tienes que entenderme, no estoy segura de que hacer con...
Todo esto.
-¿Tienes miedo? - preguntó con voz insegura. Tenía una pequeña vena en
el cuello que se tensaba a medida que hablaba.
Lo pensé durante unos segundos, sintiendo como los ojos se me llenaban
de lágrimas al darme cuenta de lo que realmente iba a contestar,
sabiendo que no era nada más que lo que sentía.
-De lo único que tengo miedo es de perderte.
Apenas me dí cuenta de que Justin se había incorporado y me había
agarrado la muñeca. Me puso en pie de golpe y luego me sentó en su
regazo con un suave tirón. Se acercó más a mi y, envolviendo sus
brazos en mi cintura, hundió el rostro en el hueco de mi cuello. Jadeé
cuando su aliento chocó contra mi piel, pero alargué los brazos y los
dejé colgados de su cuello, buscando apoyo a mi cuerpo tembloroso.
- Navy...
Aspiré su olor y suspiré con la mejilla descansando entre su pelo.
Entonces me parecía fácil olvidarlo todo cuando estaba entre su
brazos, cualquier miedo que había tenido había desaparecido... Sólo
era Justin, mi Justin. Sabía que tan sólo pensar de esa manera me
hacía parecer una mala persona de cara a los demás, sabiendo todo lo
que sabía, pero él era el único que me mantenía en pie. Le necesitaba
como nunca había necesitado a alguien, no podía perderle. A juzgar por
como me abrazaba, noté que Justin sentía lo mismo y, eso, me hacía
sentir más segura acerca de lo que estaba haciendo. De pronto, sentí
sus labios en mi clavícula, suaves y cálidos, resiguiendo mi piel
arriba y abajo, dejando que su nariz rozará mi cuello cada vez.
Impulsivamente, mis manos subieron por su nuca, acariciándola a su
paso, hasta llegar a su pelo claro y desordenado. Dejé que mis dedos
jugaran con sus cortos mechones, despeinándolo y volviéndolo a peinar
con movimientos lentos. La boca de Justin respondió rápidamente a mis
caricias, sentí como sus labios se volvían cada vez más intensos.
Empezó a besar de verdad mi cuello con un leve gruñido, dejando que su
lengua rozara mi piel tras cada lento beso que depositaba. Respirando
de manera entrecortada, incliné la cabeza a un lado para que tuviera
más acceso a mi cuello. Sus besos ascendieron lenta y tortuosamente
hasta mi mandíbula. Su boca era demandante y sensual y las manos que
tenía en mi cintura eran suaves pero firmes. Antes de llegar a mi
barbilla, me miró a los ojos. Me mordí el labio al reconocer el deseo
y la seguridad en su mirada miel. Lamiéndose los labios, subió una de
las manos que tenía en mi cintura a mi rostro y acarició mi mejilla
con suavidad. No podía dejar de maravillarme de lo bien que me hacían
sentir sus caricias, de como mi corazón parecía saltar en mi pecho
cada vez que él me miraba a los ojos de esa manera, de como esperaba
ansiosa que sus labios estuvieran donde lo estaban los mios.
- Lo siento ______... - susurró con la frente apoyada en la mía.
Suspiró y su aliento se mezcló con el mío, provocando que mi corazón
se detuviera. Justin sonrió de lado, consciente del efecto que tenía
en mi. Pero, después de tragar saliva, sus ojos volvieron a mostrarse
cautelosos. - Quiero que sepas que, a pesar de todo lo que ahora sabes
de mi, yo nunca, nunca te haría daño. ¿Lo sabes, verdad?
Le acaricié el labio inferior con la yema del dedo índice.
-Lo sé.
Entonces, casi al instante, me cogió el rostro entre sus manos y buscó
mis labios. Primero los rozó muy ligeramente, casi sin tocarlos,
mientras reseguía mis pómulos con su pulgar, su tacto quemaba.
Mientras Justin seguía besándome, deslizó una de sus manos por mi
cuello, acarició mi hombro y descendió a lo largo de mi brazo hasta
que tocó mi cadera y la presionó levemente. Un suspiro se escapó de
mis labios, envueltos por los de él, y Justin aprovechó la oportunidad
para introducir su lengua hábilmente. Gemí en sus labios mientras la
punta de mi lengua rozaba la suya, tímidamente. El beso se volvía poco
a poco más profundo y ardiente, ninguno de los dos sabía parar,
aunque... Ninguno de los dos quería.
Una de mis manos bajó por delante de sus hombros y la apoyé en su
pecho desnudo. Asombrada de lo fuerte y firme que era, reseguí algunos
de los tatuajes que tenía en la parte superior del torso. Sabía que me
estaba sonrojando cuando la punta de mis dedos acarició sus
abdominales y sentí un calor desconocido recorrer mi cuerpo como un
latigazo. Los brazos de Justin me presionaron más, si era possible,
contra su cuerpo. Ya no sabía si los latidos accelerados que escuchaba
eran los míos o los suyos. Sentía su boca acariciar y explorar la mía,
mi corazón se encogía cada pocos segundos ante la sensación que me
provocaba su piel desnuda rozando la mia.
Deslizó su mano dentro de mi camiseta con un movimiento veloz y
acarició la piel desnuda de mi espalda. Un escalofrío, casi doloroso,
inundó mi cuerpo. Respira, respira, me ordenaba.
A regañadientes, y rozando mis labios un par de veces más, se apartó
de mi poco a poco para poder respirar. Los dos jadeantes y temblorosos
a causa del deseo.
Abrí los ojos y me encontré con su mirada, ahora oscura, y me lamí los labios.
- No me dejes. - dije con un hilo de voz, repentinamente consciente de
que esa clase de momentos podían terminar de un momento a otro.
Sus labios acariciaron mi oreja cuando susurró:
-Nunca.
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El día siguiente se convirtió en algo parecido a estar en cuarentena.
Justin insistió en que no saliera de casa si no era con él, no podía
sacar la cabeza por la ventana o contestar al teléfono. A pesar de que
no me gustara, sabía que sólo lo hacia para protegerme, así que seguí
sus instrucciones al pie de la letra. Al caer la noche, July me llamó.
-¿Adivina que me ha pasado? - gritó con su habitual voz alegre. -
¡Connor me ha besado! Y, me ha dicho que le gusto, ¿Puedes creerlo?
Sonreí, realmente feliz por ellos.
- ¡Dios mio! Me alegro mucho por ti, July. Connor es un chico genial.
Oí una exclamación de July al otro lado del teléfono. Fruncí el ceño.
¿Qué se le habrá ocurrido ahora?
- Tenemos que quedar un día los cuatro, sería una pasada. ¡Ay, ya me
estoy emocionando! - susurró entusiasmada.
Hice una mueca mientras pensaba que contestar. Ni por casualidad
Justin querría quedar con Connor, no podía ni tan sólo imaginármelo.
Si July supiera...
-Claro, sería genial. - repusé, decidiendo no destrozar su ilusión por
el momento.
Después de colgar, me puse a terminar algunos deberes del instituto y cuando terminé,
me puse los cascos. "Up in the air" de Thirty Seconds
To Mars llenaba mi mente. Antes de darme cuenta los ojos se me fueron
cerrando lentamente y me dejé llevar por el sueño con un suspiro.
Parpadeé poco a poco y miré a mi alrededor adormilada. Me mordí el
labio reprimiendo una sonrisa. Justin estaba a mi lado dormido con un
brazo alrededor de mi cintura. Lo observé, parecía tan joven cuando
estaba dormido, toda preocupación y tensión había abandonado su
semblante. Me acerqué con cuidado y deposité un beso suave en su
mejilla. Le oí suspirar y se acurrucó más cerca mio como si fuera un
niño pequeño. Volví a sonreír y me dispuse a cerrar los ojos cuando
algo en el cristal de la puerta del balcón llamó mi atención. Unos
ojos azul intenso me devolvían la mirada sin parpadear. Jadeé mientras
el pánico se apoderaba de mi. Nunca había visto unos ojos de un color
como aquel, eran... Azul eléctrico. ¿De quién demonios eran esos ojos?
Allí afuera estaba tan oscuro que los ojos parecían que flotaran en la
negrura de un modo fantasmal. De pronto, sin apartar la mirada de la
mía en ningún momento, los ojos se entrecerraron y desaparecieron poco
después. Con el corazón en un puño, me giré hacia Justin y empecé a
sacudirlo. Las manos me temblaban incontrolablemente.
- Justin, Justin. Despierta, por favor.
Finalmente, parpadeó y me miró, una sonrisa iluminó su rostro.
- Hey, Navy. Iba a despertarte cuando he llegado, pero la verdad es
que... - calló cuando vió mi pálido rostro. - Eh, ¿Qué ocurre?
Tragué saliva ruidosamente.
- Ha... Había alguien allí afuera, en el balcón. M-mme estaba mirando y yo...
- respiré hondo, obligándome a calmarme por el bien de todos. - He
mirado hacia el balcón y he visto unos ojos azules muy raros que nos
observaban, pero creo que quién fuera ya se ha ído.
Las expresión del rostro de Justin cambió de inmediato. Se incorporó
de golpe y extrajo una pistola del bolsillo trasero de su pantalón.
-No te muevas. - murmuró mientras caminaba hacia la puerta. Aunque
tendría que estar muerta de miedo, la presencia de Justin me
reconfortaba de un modo desconocido. Estaba sorprendentemente embobada
viendo como sostenía la pistola con firmeza y seguridad, como el pelo
despeinado le caía sobre un ojo, como su mandíbula se tensaba a medida
que avanzaba. De algún modo, ese era la versión que yo había
desconocido de Justin, aquella por la que tanto habíamos discutido,
por la cuál desconfiaba de él. Ahora, sólo podía fascinarme de una
manera extraña por la seguridad con la que se movía y la
profesionalidad que desprendía cada uno de sus movimientos. Con un
leve espasmo de miedo me dí cuenta, había tenido suficiente práctica
en esos tres años... Cuando estuvo frente a la puerta, la abrió de
sopetón. Le ví apuntar con la pistola mientras daba varios pasos,
penetrando en la oscuridad. Escuché su gruñido fustrado y luego volvió
a entrar.
- Se ha ído, otra vez. - se pasó un mano por el pelo, algo que hacía
cuando se ponía nervioso. - La próxima vez no se escapará como el
marica que es. Cuando le encuentre... Voy a matarlo. - añadió mientras
apretaba la mandíbula.
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