Capítulo 19 "Don't be scared" -Parte 1-
Posted by Unknown ♥ miércoles, 4 de diciembre de 2013 |
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Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza. Nunca habría llegado a pensar que
elegir estar con Justin sería verme introducida en situaciones tan
extrañas y confusas como la que acababa de ocurrir. No podía negarlo,
tenía miedo de verdad, pero ¿Miedo de él o por lo que le pudiera
ocurrir? Ya no sabía si hacer caso a lo que me decía mi mente a gritos
o lo que me susurraba mi corazón. Ver la pistola había sido como una
pequeña señal a su alrededor. "Peligro", decía. Mis labios temblaban,
reprimiendo el impulso de gritar a pleno pulmón, sentía que todo
estaba mal a mi alrededor. Pero, aunque la imagen de Justin
sosteniendo la pistola y desapareciendo por la puerta me era
impossible de olvidar, lo que más me aterraba era saber que había
alguien abajo que le había disparado... Y que esta vez podía hacerlo
para sellar su muerte. Me estremecí. No pienses en ello, no pienses en
ello, me repetía temblorosa. Pero, ¿y si no volvía? ¿Y si le hacían
daño? Sabía que precisamente no eran la clase de pensamientos que
deberían estar nublando mi mente en esos momentos, pero le quería
demasiado como para cambiar eso. Caminé poco a poco hasta la ventana y
apoyé la mejilla en el frío cristal. Cerré los ojos y respiré hondo un
par de veces. Dios mío, era todo tan confuso. De pronto,
interrumpiendo mis especulaciones, oí unos pasos detrás mío. Oh,
mierda. Aún algo mareada, tragué saliva trabajosamente. Los pasos se
acercaron más y más, hasta que sentí una respiración en mi nuca.
- ¡Aaaaaaaaaaaah! - Alguien me tapó la boca con la mano, ahogando mi grito.
- No chilles, soy yo. Tranquila. - susurró Justin mientras me giraba y
me envolvía en sus cálidos y fuertes brazos. Apoyé la cabeza en su
pecho e intenté acompasar mi respiración con los latidos pausados de
su corazón.
- Dios mío, pensaba que eras... - tartamudeé. Cuando volví a la
realidad, recordando todo lo que había ocurrido, me aparté de su
cuerpo rápidamente. Justin dejó caer los brazos y me miró triste.
Me senté en la cama mordiéndome el labio incómoda. Justin me imitó
segundos después, con la mirada perdida y la mandíbula apretada. Los
dos suspiramos, habían ocurrido demasiadas cosas, no había sido bueno
para ningúno de los dos. No sabía que decir, ya no sabía si seguía
queriendo saber la verdad. ¿Y si la verdad era más fuerte que
nosotros?
- Quítate la camiseta.
Justin me miró confuso, pero una mueca burlona la remplazó pronto.
Intenté no sonreír, estaba verdaderamente guapo con esa cara, pero al
fijarme en sus ojos supe que en realidad no se sentía tan bien.
Bufé, resistiendo el impulso de poner los ojos en blanco.
- Voy a curarte la herida, eso no tiene buena pinta. - murmuré mirando
su hombro. La sangre le había ensuciado la camiseta casi por completo,
y podía apostar a que se le estaba infectando.
- Está bien. - susurró Justin, volviendo a ponerse serio. Observé como
se quitaba la camiseta con una mueca de dolor y la dejaba caer en el
suelo, junto a mi cama. Me levanté, evitando mirar su torso tatuado, y
fuí hacia el baño. Abrí un armario y saqué el botiquín que mi madre me
obligaba a tener. Por una vez, agradecí que lo hubiera hecho. Cogí
alcohol, algunas vendas y algodón. Antes de salir me miré al espejo
instintivamente, tenía el rostro verdaderamente pálido y los labios
cortados. Genial, la primera vez que tenía a un chico medio desnudo en
la habitación y yo con ese aspecto. Negué con la cabeza burlándome de
mi misma. Cuando regresé a la habitación, Justin estaba tumbado en la
cama mirando el techo con los ojos entrecerrados. Me apoyé en el marco
de la puerta en silencio al reparar en que aún no había notado mi
presencia y lo observé. ¿Debería tenerle miedo? Sólo podía ver a un
chico de casi dieciocho años desolado y perdido. Pero... Ya no era el
mismo chico que yo creía conocer, tenía una pistola, alguien intentaba
matarlo. ¿Qué demonios tenía que pensar? Aunque, observando su rostro
sólo podía pensar en él como mi puerto seguro, alguien con quién
siempre me había sentido a salvo, alguien en quién confiaba. No podía
evitarlo, habían sido demasiados años con Justin como mi bote
salvavidas. Como si me estuviera leyendo la mente, Justin se incorporó
de golpe y me miró. Un escalofrío (y no precisamente de miedo)
recorrió mi cuerpo de pies a cabeza. Me mordí el labio nuevamente
mientras él estudiaba la expressión de mi rostro. ¿Qué vería en él?
Miedo, Justin pensaba que tenía miedo de él.
-Sé que quieres saber toda la verdad, _______. - murmuró mirándome a
los ojos fijamente. - He intentado ocultártelo durante demasiado
tiempo, pero ahora es demasiado tarde. Necesitas saberlo.
Tragué saliva con dificultad y me acerqué a la cama, intentando no
mirarle a los ojos. Asentí levemente y me pusé delante suyo. Mojé el
algodón con un poco de acohol y lo acerqué a su cuerpo. La proximidad
de su cuerpo y su olor familiar era abrumador, sentía como mi corazón
latía con fuerza cuando lo acerqué a su hombro herido. Lo presioné con
cuidado, pero pude oír una espécie de gruñido por su parte cuando el
alcohol mojó su herida.
- Lo siento. - susurré. Por suerte la herida no parecía muy profunda,
pero quería curársela antes de que perdiera más sangre. Oí como
carraspeaba y empezó a hablar.
- Mm... Comenzaré por el... Principio. - titubeó cerca de mi oreja. Me
estremecí ligeramente y respiré hondo en un intento de calmar mis
estúpidos latidos. Seguro que los oía hasta él. Pero Justin continuó
igualmente, pareciendo más ocupado en calmar su nerviosismo que en
reparar en el mío. - Pasó un par de meses antes de que te fueras a
España. No recuerdo porque, pero estaba en la habitación de mi madre
buscando alguna cosa. Estaba rebuscando en unos cajones que mi madre
apenas utilizaba cuando encontré una caja. No recordaba haberla visto
antes, pero me resultaba extrañamente familiar. La abrí, sin saber muy
bien lo que hacía, habían varios papeles doblados y arrugados, parecían
cartas. - la voz de Justin envolvía la habitación mientras yo trataba
de concentrarme en limpiar su herida. - Empecé a leerlas sin
importarme que no estuviera bien meterme en las cosas de mi madre,
pero cuando ví de quién eran no pude parar hasta que las había leído
todas. - tragó saliva. - Eran... De mi padre.
Abrí la boca y lo miré.
- Pero... Yo pensaba que tu padre se había ído cuando tú eras un bebé.
- murmuré sin saber que más decir. Justin se lamió los labios y
asintió.
- Yo pensaba que habían perdido el contacto por completo desde
entonces, pero después supe toda la verdad. - respondió. Cuando
continuó, sus ojos miel brillaron. - En... En las cartas mi padre le
contaba a mi madre por que nos había abandonado. Él nunca lo habría
hecho sino fuera porque no tuvo otra elección. Mi padre nunca había
dejado de querernos.
Justin hizo una breve pausa y sentí que todo lo que me estaba contando
era algo muy personal, probablemente no lo había compartido con nadie
más. Eso me hizo mirarle a los ojos y dedicarle un esbozo de sonrisa,
para invitarle a continuar. Él me sonrió de lado, agradeciendo mi
gesto.
- Él... Había perdido una apuesta con un mafioso, de los importantes,
mi padre no sabía hasta que punto era peligroso hacer apuestas con
personas como esas y, perdió. Era de esperar que Cooper no se
comformaría sólo con dinero y le pidió que se uniera a él. Como...
Asesino a sueldo. - escupió la palabra con una mezcla de miedo y otra
cosa que nos supe descifrar, y ese gesto hizo que mi estómago se
retorciese desagradablemente. ¿En qué se había convertido el mundo?
¿Mafiosos, apuesta, asesinos a sueldo? Me avergonzaba reconocer que
hasta entonces había pensado que eso sólo ocurría en las películas, y
me asustaba saber lo que vendría a continuación. Justin lo intuyó y
entrecerró los ojos mientras su mandíbula se tensaba de nuevo. Su voz
no canvió a pesar de todo, parecía que se hubiera preparado para ese
momento durante una temporada.
-Mi padre aceptó. Sabía que no tenía más opciones... Que era unirse y
formar parte de la mafia de Cooper o... Morir. Le dijeron que ahora él
les pertenecía, que una vez había aceptado ya no tenía alternativas,
no se lo pensó más y se alejó de todo. Para proteger lo que le
importaba.
Aún en shock, me aparté de él y me senté a su lado en la cama. Mi mente era como una ciudad por donde había pasado un tornado, no sabía por donde empezar a restaurar los valores que había
aprendido desde pequeña.
Justin se pasó la mano por el pelo claro despeinado y después la dejó
caer, algo violento. ¿Cómo te sentirías tú si supieras que tu padre
está obligado a asesinar a gente? Susurró mi voz interior.
- Y... ¿Por eso se fue? - pregunté con un hilo de voz, después de unos
minutos en silencio. Sentía una inmensa pena al reparar en todo lo que
había tenido que pasar Justin... Tan sólo era un niño. Él levantó la
cabeza y asintió sin mirarme.
-Para protegernos, para que no nos vieramos envueltos en toda esa
mierda. - susurró. Algo en mi mente se encendió repentinamente,
recordando. Justin me había dicho esas mismas palabras millones de
veces desde que nos habíamos vuelto a ver. Un latido acelerado después
me dí cuenta de lo que eso significaba.
- Sí. - dijo Justin haciendo que mis pensamientos se desvanecieran de
golpe. De nuevo, parecía haberme leído la mente. Su voz ronca me
sobresaltó. - Yo... Trabajo junto a él.
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PRÓXIMAMENTE...
"Mi corazón latía con tal violencia que creía que en cualquier momento
se me saldría del pecho. Mi vista se nublaba hasta marearme... ¿Eso
era lo que me había estado ocultando desde un buen principio?"
" Encontré el teléfono de mi padre, y no dudé en probar de llamarle."
"Y me contó algo más, algo sobre Ian."
" Así es, siempre hice bien guardándole rencor."
" ... Pero no me contestó él, sino su jefe... Cooper."
"¿Tienes miedo?"
"Lo siento tanto, lo he jodido todo. No te culparé si me odias, yo lo hago."
"Te quiero, nada va a canviar eso."
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