Posted by bizzle6 ♥ lunes, 16 de septiembre de 2013 | 2 Comentarios
-¡_______, _______! Despierta, cariño. Parpadeé lentamente cuando la luz del mediodía inundó mis pupílas. Me incorporé en el incómodo asiento de piel de color beige y observé a mi madre que cogía su enorme bolso negro y se levantaba del asiento justo delante mío. Había regresado a Los Ángeles, mi viejo hogar.Descendí del avió mientras me arreglaba la blusa turquesa que llevaba y me colocaba las RayBan negras. Arrastré mi enorme maleta por el aeropuerto siguiendo a mis padres, pero no estaba demasiado atenta a mis pasos. Desde que había bajado del avión mi voz interior me susurraba un nombre que yo había llegado a conocer muy bien. Justin.Aunque habían pasado casi cinco años desde que había hablado con él, Justin Bieber seguía formando parte de mí. Habían pasado muchas cosas para que así fuera y eran difíciles de olvidar. ¿ Nos reconoceríamos? La última vez que nos habíamos visto apenas teníamos doce años, eramos unos críos. Mi padre se percató de que estaba preocupada y se acercó a mi poniendo su mano en mi hombro.- ¿Estás bien? - dijo mientras me sonreía afablemente. - Sé que este canvio es duro, espero que no te arrepientas de haber vuelto.Negué con la cabeza mientras esbozaba una pequeña sonrisa. - Tranquilo, estoy bien. - le aseguré. - Echaba de menos todo esto. Él asintió y continuó arrastrando el equipaje hasta el coche, que nos esperaba a la puerta. Entré en el Jaguar de mi padre y observé fascinada el paisaje californiano durante el trayecto hacía nuestra vieja casa. Todo en él me recordaba a mi antiguo mejor amigo, eran como gotas de agua que caían de un grifo mal cerrado. Gota. Gota. Gota. Justin. Justin. Justin. Era inevitable. Papa estacionó el coche delante de casa y cuando me levanté observé la gran casa: era de estilo victoriano, tenía dos pisos, una fachada de color hueso y un bonito jardín rodeado de arboles frondosos. Estaba tal y como la recordaba, pero el jardín se veía descuidado, abandonado. Después de descargar todo el equipaje, mi madre abrió la pesada puerta de madera, que chirrió cuando se abrió completamente. Entré, observando los muebles cubiertos por enormes sábanas blancas y inspiré sintiéndome en casa. Olía como cuando era pequeña, a una mezcla de flores frescas y vainilla. Me dirigí hacía las escaleras de caracol que llevaban a los dormitorios y subí los peldaños poco a poco absorbiendo cada detalle de esa casa que había sido mi hogar hasta los doce años. La puerta crujió cuando entré en mi viejo dormitorio, cuando alcé la vista me quedé asombrada. Observé la espaciosa habitación, las paredes floreadas, el armario y el escritorio de madera oscura y los cientos de cuadros que había pintado en clase de arte. ¿Por qué todo en esa habitación me recordaba a él? Caminé hacía la puerta del balcón mientras negaba con la cabeza, aparté la cortina morada y miré al exterior. Justo en frente había la casa de los Miller, que habían sido muy amigos de mis padres, y sabía que unas calles más a la derecha estaba la casa de los Bieber. Habría llegado allí hasta con los ojos cerrados.Me giré, después de colocar la cortina en su sitio, y caminé hacía el escritorio. Lo observé detenidamente con un nudo en la garganta por los recuerdos y mi mirada se dirigió involuntariamente a mi dedo índice, aún conservaba una pequeña cicatriz de ese día. *FlashBack* - Venga, toca algo. - dije mientras le daba un golpecito a la guitarra que tenía Justin en el regazo.Frunció el ceño y se encogió de hombros. - No sé, Navy. Sabes que no me gusta tocar delante de la gente. - murmuró mientras acariciaba la madera de la guitarra. Pusé morritos. - ¡Oh, venga! Soy tu mejor amiga, Justin. Haré lo que tu quieras. Mmm... Ya sé te haré los deberes de arte. ¿Qué te parece?Él fingió pensárselo durante unos instantes y dejó su guitarra encima de mi cama. - Tentador. - dijo Justin mientras entrecerraba los ojos miel. - Pero prefiero otra cosa...Alcé una ceja mientras lo observaba, desde las supras rojas hasta el pelo castaño de lado. -¿Qué?-Prométeme - susurró, su mirada más seria que antes. - que siempre seremos amigos. - Te lo prometo. -murmuré sin saber a donde quería llegar. Me encogí de hombros, era más sencillo que hacerle los deberes. Él negó con la cabeza provocando que las puntas doradas de su pelo rozaran sus cejas. - Así no, tenemos que hacerlo más... Serio. - asentí con la cabeza mientras él proseguía. - Un juramento o algo así.Una sonrisita se escapó de mis labios.- - ¿Quieres qué hagamos una pinkie promesa? - musité burlonamente. Justin rió mostrando sus dientes blancos. - No, me refería a un pacto de sangre. - susurró moviendo las cejas insinuantes. Lo miré a los ojos unos segundos para comprobar si hablaba en serio, la miel de sus ojos brillaba. - Está bien. - acepté finalmente- ¿Cómo lo hacemos?Justin se levantó de la cama, fue hacía mi escritorio y empezó a rebuscar en mi estuche rosa. - ¿Qué es lo que buscas?- Algo que corte o tenga punta. - murmuró mientras seguía sacando lápices de colores. Me acerqué a él y le quité el estuche de las manos, abrí un bolsillo interior y saqué un compás. - ¿Esto servirá?- pregunté mientras lo miraba con una sonrisa.Suspiró y lo cogió. - Supongo, ven. - dijo mientras se sentaba en la silla acolchada. Me acerqué y me senté en el apoyabrazos. Observé como clavaba la punta metálica del compás en la yema de su dedo índice y salió una brillante gota de sangre. Me miró y me pasó el compás, titubeé un segundo y me acerqué el compás a mi dedo índice. Noté un pellizco y al retirar la punta metálica, una gota de sangre como la de Justin surgió de mi piel.Nos miramos en silencio y juntamos las palmas de nuestras manos presionando los dedos índices, nuestra sangre uniéndose en una sola. - Amigos para siempre. - susurró Justin mirándome a los ojos. - Amigos para siempre. - aseguré mientras una sonrisa se extendía por mi rostro. *Fin del Flashback* Parpadeé furiosamente volviendo a la realidad. Tenía que olvidarme de él, sólo era un viejo amigo de la infáncia. Nada más, me convencí.Mis pensamientos se interrumpieron cuando empezó a sonar Work de Iggy Azalea, era el tono de llamada de mi Iphone. Cogí el bolso de color caramelo de Carolina Herrera y saqué el móvil, mirando la pantalla antes de contestar. Era Emily.Emily Lauren era mi mejor amiga chica antes de mudarme, había encontrado su teléfono y la había llamado unas semanas antes para informarla de mi regreso. Había parecido muy emocionada por que volviera a Los Ángeles y habíamos hablado por twitter todos los dias. - ¿Emily? - ¡Navy! ¿Has llegado ya? - chilló con su familiar voz chillona. Sonreí sin poder evitarlo. - ¡Sí! ¿Cómo estás? - pregunté mientras paseaba por la habitación. - Genial, llamaba para preguntarte si quieres quedar está tarde para ir de compras al centro comercial. Sonreí mientras daba saltitos por la habitación, adoraba ir de compras. ¡Me encantaría! - le aseguré. - Pero tendrá que ser sobre las seis, porque cuando hayan terminado los del servicio de limpieza tendré deshacer todo mi equipaje, y ya te puedes imaginar lo que tardaré. Oí la risita de Emily al otro lado de la línea. - De acuerdo, ¿Qué te parece que te recoja a las seis y media? - Perfecto, Em. Nos vemos luego.- me despedí y colgué, suspiré sintiéndome otra vez yo misma. Pusé mis maletas encima de la cama y las abrí empezando a organizarlo todo. Unos golpes en la puerta me obligaron a dejar la tarea. - ¿_______? - era mi madre. - Pasa. - dije mientras caminaba hacía la puerta. Mi madre entró, con sus tacones repiqueteando en el suelo. - Venía para avisarte que los de la limpeza ya están aqui, así que será mejor que salgas al jardín para que puedan hacer su trabajo. - me informó mientras caminaba por el dormitorio. - Está bien, ahora voy. - Espera, también venía para decirte otra cosa. - murmuró mientras cogía una foto de la estanteria, salíamos Justin y yo con ocho años en la playa. - Los Bieber nos han invitado a cenar está noche. - Oh... - tartamudeé. - Q-qq-ué bien. - Si, Pattie me ha llamado hace un rato para invitarnos. Está tarde podrías ir a comprarte un vestido, si quieres. - dijo mientras salíamos del dormitorio. - Vale, he quedado con Emily para ir de compras, así que... - ¡Oh, qué bien! Pero no olvides que la cena es a las nueve. - me recordó mientras se dirigía a la cocina. El corazón seguía latiendome con fuerza cuando el aire cálido me despeinó al salir al jardín. Me senté en uno de los sillones de mimbre blanco y dejé a mi mente vagar por la conversación con mi madre. Íba a volver a la casa de los Bieber y... Vería a Justin. No había estado tan nerviosa desde esa obra de teatro en sexto curso en la que me eligieron protagonista.Un par de horas más tarde la casa volvía a ser la de cinco años atrás, con los muebles de caoba y las lámparas de cristal relucientes. Subí a mi dormitorio, ya limpio, y después de guardar mis cosas me dí una ducha y me vestí para salir con Emily. Me pusé una minifalda de color mostaza, una camisa holgada azul cielo y unas Pretty Ballerinas plateadas. Me alisé el pelo, me maquillé resaltando mis ojos pardos y me pusé unas gotas de mi colónia favorita, Daisy de Marc Jacobs. Bajé las escaleras dando saltitos con el bolso colgado de mi brazo, justo cuando sonó el timbre. Abrí la puerta de un tirón y observé a la chica bajita que tenía delante: su largo pelo rubio rojizo caía liso por su espalda y su vestido gris le hacía una silueta esbelta. Sus grandes ojos turquesas se iluminaron al verme. - ¡_______!- ¡ Emily! - chillé. Nos abrazamos durante unos instantes y después nos separamos sonriendo. - Estás guapíssima, Navy. - me confió mientras me observaba de arriba abajo. Me coloqué el collar de eslabones que llevaba y le sonreí timidamente. - Tú más, Em. - le dije. - Me encanta tu vestido, ¿De quién es?Emily me arrastró hacia su coche, un bonito Audi blanco. - Es de una nueva tienda que han abierto, si quieres nos pasamos ahora. - dijo mientras nos abrochabamos el cinturón. - Perfecto, porque necesito un vestido nuevo. Está noche voy a cenar con mis padres a casa de los Bieber. - Le expliqué con fingida indiferéncia, pero Emily me conocía demasiado bien. - ¡Oh, dios mio! Cuentamelo todo, tienes que estar super nerviosa. Bueno, es que Justin Bieber está bueníssimo.Me sonrojé. Perfecto, mi intento de indiferéncia era más falso que un Vuitton de imitación.
Te está quedando muy bien, solo llevo el primer capítulo leído, me mata la frase de el olor a vainilla! jajajaja sigue así, no me gusta Justin pero la historia esta muy requetebien. ;)
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Posted by GóticaTurquesa:
23 de octubre de 2013 a las 22:19
Hola!! Soy @Tinacris14pv ;P queria decirte q he leido el primer capitulo i la verdad ... Suena muy bien :D segire leyendo i te dejate comentarios ;) P.D: me gusto eso de mi ibento de indiferencia era mas falso q un Vuitton de imitacion jejeje
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Posted by Anónimo:
6 de enero de 2014 a las 23:57
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