Capítulo 31 "¿Pink?"

Posted by Unknown ♥ viernes, 7 de marzo de 2014 | 0 Comentarios








Tras dejar a Justin y a su padre hablando, me acerqué al rincón de la
sala en el que estaba Ryan. No estaba solo, estaba con una chica
peliroja y un chico moreno y alto. Me mordí el labio, nerviosa y
caminé hacia el amigo de Justin. Cuando Ryan reparó en mi presencia
sonrió.
- Hola, _______. - me saludó, envolviéndome en abrazo. Sonreí. Ryan
era como un maldito peluche.
- Hola. - murmuré mientras dirigía mi mirada hacia la chica que había
a su lado. Era bajita y delgada, con el pelo rojizo liso y diminutas
pecas salpicando su rostro. Tragué saliva al reparar en sus ojos
enrojecidos y el labio tembloroso. Tenía que ser la novia de Paul,
Haley, tal como me había dicho Justin por el camino.
- ¿Eres... Haley, no? - le pregunté en voz baja y suave. Ella asintió
y una leve sonrisa apareció en su rostro. Sin poder evitarlo, me
acerqué a ella y la rodeé con mis brazos. - Ya verás como Paul se va a
poner bien... Es fuerte, va a estar de pie en muy poco tiempo.
Sentí que Haley correspondía a mi abrazo con fuerza y cuando nos
apartamos ví que sus ojos estaban más cristalinos que antes.
- Gracias, _______, lo aprecio mucho, de verdad. - susurró mientras
tragaba saliva. - Paul me ha hablado de ti, tenía ganas de conocerte.
Parece que no se equivocó en decirme que eras genial.
Sonreí, tragando saliva al pensar en Paul diciéndole aquello. No se
merecía ser el que hubiera pagado por nuestra culpa...
- Eh. - interrumpió la voz de un chico. Giré la cabeza y reparé que en
como me sacaba un par de cabezas. - ¿A mí nadie me presenta o qué?
- Lo siento, bro. - se burló Ryan con una gran sonrisa. - _______, él es Nathan.
Me reí y me acerqué a él. Tenía el pelo oscuro y los ojos castaños,
mandíbula cuadrada y espaldas anchas.
- Hola, Nathan. - dije mientras él me envolví en un corto abrazo.
- Ey, _______. - dijo con una sonrisa. Noté como me daba un disimulado
repaso con la mirada y traté de no ponerme nerviosa. Ya había tenido
bastante con las miraditas de la perra del restaurante. - Ya era hora
de que conociera a la chica de Justin, me ha hablado muy bien de tí. -
su mirada era insinuante. Me sonrojé. ¿Qué le habría dicho?
- Ey. - murmuró una voz conocida a mis espaldas. Noté que Justin
rodeaba mi hombro con su brazo y se acercaba más a nosotros.
- Hola, bro. - le saludó Ryan cabeceando en su dirección.
- Que pasa, man. - dijo Nathan, levantando el puño para que sus
nudillos tocaran los de Justin. - Se te ha echado de menos... Aunque
dudo que tu nos hayas echado de menos.
Justin apretó la mandíbula con desaprobación y oí la risa disimulada
de Haley y Ryan. Por mi parte, me sonrojé ligeramente y miré mal a
Nathan.
- Oh, vamos chicos, era broma. - se apresuró a decir. Justin negó con
la cabeza pero rió.
- Hola, Justin. - dijo Haley, mientras esbozaba una sonrisa suave. Él
le miró y noté como su cuerpo se tensaba al ver lo triste y cansada
que parecía.
- H-hola, Haley. - respondió Justin después de tragar saliva con
disimulo. - ¿Cómo estás?
- Mejor, supongo. - contestó mientras se apartaba un mechón de pelo
rojizo y se lo colocaba tras la oreja. Su mirada se encontró con la
mía durante un segundo y ví la humedad en sus ojos claros. Antes de
que ninguno de nosotros puediera decir algo, Nathan volvió a
interrumpir.
- Bueno, yo ya me voy, ¿eh? Mañana tengo trabajo. - musitó haciendo
una mueca. Se colocó una chaqueta negra y me miró. - Ya nos veremos,
_______.
Asentí con la cabeza y le sonreí amablemente.
- Claro.
Los demás también se despidieron de él y luego se fue por la puerta
metálica. Justin me dio un apretón suave en el hombro casi al momento.
- Nosotros también nos vamos. - murmuró mientras me miraba. Se
humedeció los labios y luego se giró hacia Haley. - Te llamaré mañana
para saber como sigue todo, ¿vale?
Ella asintió.
- E-está bien.
Me volví a a acercar a Haley para despedirme y, esta vez, fue ella la
que me abrazó con suavidad.
- Espero volver a verte pronto, _______. - susurró cuando me aparté. -
Y, espero que sea en una... Situación menos triste.
Le sonreí.
- Igualmente, Haley. Y... Si necesitad cualquier cosa, no dudes en
llamar a Justin y él me informará. ¿De acuerdo?
- Claro, gracias. - contestó, sonriendo con agradecimiento.
Después de decirle adiós a Ryan, Justin me cogió de la mano y me guió
hasta la salida. De reojo, vi la figura de Jeremy recostada contra la
pared blanca, alejado del resto.
- Adiós, Jeremy. - dije deprisa, antes de que Justin tirará de mí
hacia la puerta. El padre de Justin levantó la cabeza y miró en mi
dirección aturdido, como sino hubiera reparado en que nos íbamos.
- Adiós, _______. - murmuró con voz queda.
Minutos después, ya fuera del hospital, reparé en que Justin ni tan
sólo le había dedicado una mirada a Jeremy.
¿Habría ocurrido algo?
-------------------------------------------------
Justin conducía de regreso a casa mientras yo miraba con la ventana
inexpresiva. Mentiría si dijera que todo el tema de Paul y el hospital
me estaba deprimiendo. Justin me acababa de contar lo que le había
dicho Jeremy del estado del guardaespaldas y el nudo en mi garganta
era más que evidente.
Cuando divisé el parque que quedaba a un par de calles de mi casa
reparé en un "pequeño" detalle. Se suponía que aún estaba en San
Francisco con July, o al menos, eso era lo que creían mis padres. ¿Qué
explicación les iba a dar ahora?
Me mordí el labio y miré a Justin. Mis pensamientos se volvieron
inmediatamente incoherentes al observar su rostro de perfil, los ojos
iluminados por la tenue luz del sol parecían caramelo líquido.
Se me hacía inevitable no recordar la otra noche y mi corazón se
aceleraba al rememorar su tacto contra el mío, sus labios por todo mi
cuerpo, la sensación de estar conectados... Joder. Respiré hondo y me
obligué a apartar la mirada de él antes de hablar.
- Justin. - él giró la cabeza un poco. Parecía estar pensando en
alguna otra cosa.
- ¿Qué ocurre? - preguntó en voz baja mientras volvía a dirigir la
mirada hacia la carretera.
- Mis padres deben pensar que estoy en San Francisco, aún...
Para mi sorpresa, él asintió con la cabeza.
- Lo estaba pensando ahora. - se despeinó el pelo con la mano. Esperé
a que continuara.
- Ian y mi madre no estarán esta noche, han ido a una cena fuera de la
ciudad y se quedaran a dormir por allí. - explicó sin mirarme. -
Podrías quedarte a dormir, si quieres.
- ¿Y Jazzy? - pregunté en voz baja. Las mariposas en mi estómago me
sobresaltaron.
- Está en casa de una amiga. - contestó mientras me miraba durante un
instante. Cogí aire disimuladamente y asentí con la cabeza.
- Está bien. - acepté moviéndome con nerviosismo en el asiento.
- Entonces, vamos.
Cogí mi Iphone del bolso Michael Kors que había dejado al lado de mis
pies mientras nos dirigiamos a su casa y revisé los mensajes que
llenaban mi bandeja de entrada.
Al parecer July sabía más de lo que pensaba...
<< Quiero detalles! ;) >>
Oh, oh. Me sonrojé por completo mientras lo leía. ¡La que me esperaba
cuando viera a July mañana!
Cuando llegamos a la casa de Justin era más de media tarde y el sol ya
empezaba a ocultarse tras las casas de en frente.
Cogí mi maleta y mi bolso y recorrí el camino de grava hasta la puerta
con Justin a mi lado. Sacó unas llaves del bolsillo de sus jeans y
abrió la puerta con un par de vueltas. Entré en la casa detrás suyo y
me apoyé en la baranda de las escaleras mientras esperaba a que él
abriera las luces.
Segundos después, la entrada quedó iluminada por completo. Detrás mío
vi la puerta que llevaba al salón, en el que habíamos comido el día de
mi regreso a LA, y a la derecha la que llevaba a la espaciosa cocina.
- Ven, vamos a dejar las cosas arriba. - dijo Justin, sacándome de mi
observación. Asentí con la cabeza y volví a coger mis cosas,
siguiendolo a través de las escaleras de mármol hasta el segundo piso.
Cuando mis pies tocaron el rellano casi siguieron solos caminando por
el largo pasillo. A pesar de que Pattie había cambiado la decoración,
sabía que llegaría hasta la habitación de Justin sin ninguna clase de
ayuda.
- ¿En qué piensas? - me preguntó esbozando una sonrisa de lado.
- En que llegaría a tu habitación hasta con los ojos cerrados. - me
sonrojé al escuchar como sonaban las palabras dichas
en voz alta. Justin hizo una especie de mueca, escondiendo una sonrisa.
- Es bueno saberlo. - musitó antes de girarse y continuar caminando.
Atisbé la leve sacudida de sus hombros y supe que se estaba riendo.
Negando con la cabeza, me apresuré a caminar tras él, hasta detenernos
delante de una puerta.
Desde detrás del cuerpo de Justin, pude ver una pared blanca y el
borde de una cama.
Entrando dentro del dormitorio, observé por completo toda la estancia.
Había una cama de matrimonio con sábanas oscuras a un lado, un armario
empotrado y, al lado del ventanal, descansaba su vieja guitarra. Seguí
sus pasos hasta detenernos en el centro de la habitación y reparé en la
enorme televisión que había delante de la cama.
- Deja tus cosas sobre esa silla, si quieres. - dijo Justin mientras
metía su maleta dentro del armario.
- Vale. - asentí mientras subía la maleta hasta el sillón que había
cerca de la ventana. Dejé mi bolso a un lado, en el suelo, y observé
la habitación con más atención, curiosa. Algo llamó mi atención a un
lado de la pared, cerca de la cama. Me acerqué con uno sonrisa
incrédula.
- ¿Ese es el cuadro que te regale en sexto curso? - inquirí, mirando
el dibujo de un bosque hecho con manchas verdosas y marrones al óleo.
Justin se giró y, cuando siguió mi mirada, sonrió de lado.
- ¿Qué creías, que me había deshecho de él? - me preguntó burlón. Reí
ante su intento de parecer indignado.
- Me alegra saberlo. - murmuré, tratando de ocultar la satisfacción
que me provocaba que él aún lo conservaba. Me acerqué hasta Justin y
me cogí de su brazo.
- En cuanto pueda te pintaré otro. - le dije mientras empezabamos a
caminar hacia la puerta.
- Lo estaré esperando. - me avisó, esbozando una sonrisa mientras me
rodeaba con su brazo. Me reí mientras asentí con la cabeza.
Bajamos las escaleras y nos dirigimos hacia el salón. Las cortinas de
color azul estaban abiertas y pude ver el jardín oscuro, en el que
había jugado de pequeña. Nos acercamos hasta donde estaba el bonito
piano de cola, justo detrás del sofá, al lado del ventanal. Sin darme
cuenta, pasé la punta de los dedos por la brillante superfície.
- Es precioso.
La negrura de la tapa del piano contrastaba con la claridad de las
teclas, relucientes. Nunca había tocado el piano, pero siempre me
había parecido fascinante observar como alguien lo hacía. El ágil y
veloz movimiento de los dedos, la melodía delicada y harmoniosa...
- Era de mi abuelo. - me sobresaltó Justin. - Mi madre lo trajo de
Canadá el año pasado.
Levanté la mirada con sorpresa.
- Y... ¿Lo tocas?
Justin se pasó una mano por el pelo castaño.
- De vez en cuando.
Mi corazón se aceleró y le miré, haciendo un fingido puchero.
- Toca algo, por favor. - le pedí. Era la oportunidad perfecta para
escucharle tocar. La mirada de Justin se dirigió al piano y luego a
mí.
- ¿Te gustaría aprender? - me preguntó con una sonrisa. Asentí deprisa
con la cabeza y le sonreí de vuelta. Me hacia realmente feliz ver que
la música seguía siendo algo muy importante para él.
- Sería alucinante. - exclamé. Justin rió y se acercó al banquillo
negro, sentándose. Con un gesto me indicó que me sentara a su lado.
Nuestros muslos se tocaron en cuanto lo hice y mi hombro chocó contra
el suyo.
- A ver... - Justin se lamió los labios con expresión concentrada.
Sonreí ante aquello. - Voy a enseñarte algo sencillo para empezar,
¿vale?
Cuando vió como movía la cabeza afirmativamente, sonrió y me cogió las
manos. Su tacto suave y cálido resultaba reconfortante.
- Bien. - las colocó sobre las teclas. - Coloca las manos como lo hago yo, así.
Hice lo que me indicaba y le miré, a la espera.
- Ahora, trata de imitar mis movimientos. - dijo mientras pulsaba una
de las teclas. Sonó una nota aguda. Puse la yema de mi dedo encima la
tecla que me indicaba y la pulsé con cuidado. Justin pulsó otra tecla
y yo le imité. Poco a poco los movimientos se hicieron más seguidos y
fluidos, una dulce melodía empezaba a sonar.
( ¡Poner esta canción! :) http://www.youtube.com/watch?v=nLegpMhOLLk)
Apenas podía concentrarme en seguir sus manos ágiles y veloces,
mientras la música acariciaba mis oídos.
Parecía que con cada nota, la canción explicara una historia, te
llevará a otro lugar, te invitará a cerrar los ojos y dejarse llevar.
No era una melodía triste, pero si ligeramente melancólica. De reojo,
miré a Justin y vi que él estaba completamente concentrado en la
canción, parecía estar en otra parte. Dejé caer mis manos lentamente y
dejé que él siguiera tocando con total libertad para no entorpecerle.
Sus dedos delgados corrían de izquierda a derecha, acariciando el
teclado.
La melodía cada vez se volvía más rápida e intensa. Tragué saliva para
deshacer el repentino nudo en mi garganta.
Las últimas notas sonaron tenues y delicadas antes de que Justin
dejara de tocar. Su rostro, normalmente tenso, se había suavizado por
completo. En ese momento supe porque no le gustaba tocar delante de la
gente. Cuando lo hacía, dejaba ver toda su persona, toda su debilidad,
cada una de las partes que lo formaban. Era en ese momento, cuando
veía al chico que había sido mi mejor amigo, la persona a la que había
admirado siempre. Me daba miedo decir algo, romper aquel hermoso
silencio que había dejado la canción. Observé el semblante de Justin,
iluminado suavemente por la poca luz que entraba por la ventana. Una
parte de su rostro quedaba ensombrecido.
Cuando giró la cabeza me pilló mirándolo fijamente, pero no dijo nada,
sólo sostuvo mi mirada. Había alguna clase de emoción oculta tras esa
mirada. Mi respiración temblaba a cada segundo que pasaba, mientras la
miel de sus ojos iba derritiéndose poco a poco. El deseo empezaba a
correr por mis venas.
Como si leyera mis pensamientos, se acercó a mi y junto nuestras
frentes mientras cerraba los ojos y suspiraba. Sentí la cálidez de su
aliento sobre mis labios entreabiertos. Mis piernas temblaron
ligeramente cuando sentí que sus labios rozaban muy levemente los mios
y luego se apartaba rápidamente. Apenas los tocó, pero fue suficiente
para que mi corazón palpitará con fuerza.
Repitió el mismo gesto segundos después, esta vez sonriendo
ligeramente al apartarse, dejándome con ganas de más.
 Maldita sea. ¿Qué me estaba haciendo?
La siguiente vez que lo hizo, noté que la punta de su lengua rozaba mi
labio inferior y eso fue la gota que colmó el vaso. Con las piernas
temblando, me incorporé de golpe, apartándome de él y casi tropece con
una silla. Me apoyé en el piano mientras trataba de respirar
pausadamente. Mi cabeza daba vueltas.
- ¿Q-quieres matarme? - tartamudeé mirándolo con deseo y respirando
trabajosamente.
Justin se levantó y caminó hacia mí.
- No literalmente. - susurró mientras una sonrisa divertida tiraba de
la comisura de sus labios. Su pecho tocó el mio cuando se acercó más.
Me mordí el labio para contener una risa nerviosa y bajé la mirada a
sus labios, incoscientemente.
Carnosos.
Besables.
- Entonces, hazlo. - las palabras salieron de mi boca de imprevisto.
Justin no me dio tiempo para arrepentirme de lo que acababa de decir.
Sus labios cubrieron los mios de inmediato, cogiéndome de la cintura y
apretándome contra él. Mientras le devolvía el beso, envolví mis
brazos entorno a su cuello y acaricié su nuca con la punta de los
dedos. Nuestros cuerpos estaban estrechamente pegados mientras mi
espalda se clavaba en el piano. Sus labios se fundían en los mios cada
vez más, compartiamos el mismo aire.
Entre besos, noté que sus manos descendían por mi trasero, hasta
agarrarme de los muslos. Me quedé sin aliento cuando me levantó y me
sentó sobre la tapa del piano, mientras Justin se posicionaba entre
mis piernas. Su rostro estaba perfectamente a mi nivel y sus manos me
cogían de la presilla de los pantalones. Su cadera estaba aplastada
contra la mia y sentía su erección contra mi entrepierna. Reprimiendo
un gemido le agarré de la camiseta, encerrando la tela en mi puño.
Nos seguimos besando durante un largo tiempo, nuestras lenguas jugaban
y nuestras respiraciones llenaban el silencio de la casa vacía.
Cuando el calor se estaba volviendo insoportable, vi que Justin se
sacaba la camiseta y la dejaba caer a sus pies. Su torso desnudo,
cubierto de tatuajes, quedó al descubierto.
Me aparté de sus labios y, sorprendiéndome a mi misma, me encontré
dejando besos por su mandíbula y descendiendo por su cuello. Su sabor
era dulce y masculino y... Me volvía loca.
- Joder, nena. - gimió Justin cuando sintió que le mordía un lado del
cuello. Me lamí los labios, divertida y levanté la cabeza para
encontrarme con su mirada encendida.
- Vamos arriba. - gruñó cogiéndome de nuevo con mis piernas alrededor
de su cadera. Me llevo hasta el pie de las escaleras y, antes de que
pudiera bajarme, nos había dado la vuelta y me encontraba presionada
contra la pared. Sentía todo su cuerpo tenso y fuerte contra el mío.
Oh, dios mio.
Tiró de mi camiseta hacia arriba y pronto me quedé en sujetador,
respirando con dificultad. Justin hundió su rostro en mi pecho y
empezó a besar mi piel por encima de la ropa interior, cada beso era
como una chispa que se iba encendiendo. Le cogí de la cabeza,
acariciando su pelo, mientras él seguía haciéndome temblar con sólo
tocarme.
- Justin...
Sentí su respiración acelerada contra mis pechos.
- Te... - subió su cabeza y besó mi clavícula. - ... Deseo... - mordió
la piel de debajo de mi oreja. - ... Tanto. - besó mis labios.
Jadeé y apoyé la cabeza contra la pared, abrumada por su intensidad.
Un cosquilleo empezaba a formarse en la parte baja de mi estómago.
- Arriba. - balbuceé. Mi cuerpo se había convertido en gelatina bajo
su tacto. Justin asintió deprisa con la cabeza y sus ojos oscurecidos
me estudiaron. Me cogió mejor entre sus brazos y subió las escaleras.
En segundos nos encontrabamos en su dormitorio y él cerró con el pie
la puerta tras nosotros. Me dejó sobre la cama, con un suspiro y se
cernió sobre mí. Se deshizo de nuestros pantalones y, pronto los dos
nos quedamos en ropa interior, su cuerpo presionando el mío.
- Te quiero. - susurró después de besarme durante un tiempo.
- Yo también a ti. - contesté acariciando su espalda desnuda. Sentía
sus músculos bajo la yema de mis dedos.
Estaba horriblemente nerviosa, aunque ya lo hubieramos hecho, esta vez
iba a ser más intenso, sin cuidado y eso me excitaba por completo.
También se debía al hecho de que Byron ya no estaba en nuestras
mentes, y eso las dejaba libres de tensión, abiertas. Sonreí y volví a
besarle, perdiéndome en su boca, su cuerpo, en él.
-------------------------------------------------
Caí jadeante a un lado de la cama, aún mareada y acelerada por el
éxtasis. El pulso se escuchaba amortiguado contra mis sienes y mis
piernas temblaban.
- ¿Estás bien? - me preguntó Justin acercándose a mí y mirándome de
lado. Estaba despeinado y sus labios parecían más enrojecidos que
nunca.
- Sí. - contesté levantando el brazo para pasar los dedos por su pelo
castaño. Él me sonrió dulcemente y resiguió mis labios con la yema del
dedo índice, esperando a que los dos nos calmaramos por completo. Tras
unos minutos abrazados, con Justin acariciando mi costado desnudo con
la mano, me miró a los ojos.
- ¿Tienes hambre? - preguntó con voz suave. Sonreí y asentí con la
cabeza. Él me sonrió de vuelta y se incorporó. Su cuerpo desnudo de
espaldas quedó a la vista y me mordí el labio. Desde luego, cualquier
dibujo que había hecho del cuerpo de un hombre quedaba ensombrecido
ante la vista del suyo. Era delgado pero sin falta de músculo, con un
bronceado ligero, dorado. Los tatuajes en sus omóplatos le daban un
aire peligroso que me encantaba. Aproveché que estaba girado para
volver a ponerme la ropa interior y, cuando volví a mirar, ya se había
puesto unos bóxers y se estaba poniendo unos pantalones de deporte
negros.
Suspiré mientras me sentaba en la cama y no pude evitar sonreír.
Estaba segura de que lo que acababa de sentir había sido lo más
intenso que me había ocurrido nunca. La primera noche había sido más
insegura, más tímida, ahora había sentido que nos habíamos
compenetrado más. Justin, por su parte, se había contenido tanto la
primera vez... En ese momento lo sabía con certeza.
Él me miró, después de colocarse una camiseta.
- Voy bajando para empezar a preparar la cena, ¿vale?
Levanté una ceja.
- No sabía que cocinabas. - dije con diversión. Justin rió y me miró
desde la puerta.
- No lo hago, voy a poner la mesa. - me indicó. Reí mientras negaba
con la cabeza. - Puedes coger una de mis camisetas si quieres, están
allí. - añadió señalando el armario empotrado.
- Vale, gracias. - dije levantándome después de que Justin saliera de
la habitación. Me estiré y caminé hacia el armario que me había dicho
él. Abrí una de las puertas y miré el interior. Era obvio que no era
la única a la que le encantaba la moda. Estaba lleno de jeans,
sudaderas, chaquetas, gorras... Y Supras, muchas Supras.
Abrí un cajón y encontré varias camisetas de manga corta. Cogí una con
un estampado en blanco y negro y me la pasé por la cabeza, hasta que
cubrió mi cuerpo hasta medio muslo. Aspiré la tela y suspiré, notando
su olor familiar en ella.
Cuando iba a cerrar el cajón, reparé en una camiseta del fondo de
color... ¿Rosa? Me mordí el labio, conteniendo una risa, y la cogí
hasta desdoblarla.
Tragando saliva, comprobé que la camiseta era demasiado pequeña para
ser de Justin, probablemente era mi talla, y cuando miré la etiqueta
noté que se me revolvía el estómago. American Retro sólo tenía línea
de ropa femenina...
Dejé caer la camiseta de cualquier manera dentro del armario y me
senté en el borde de la cama. Un escalofrío recorrió mi espalda y me
abracé a mi misma. Estaba segura de que esa camiseta era de chica y,
también estaba segura de que no era de Jazzy.
¿Sería... Sería de esa Ash de la que me había hablado July?

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Bueno, llegó la parte del piano! Hahahaha Sinceramente, no sabía como
meter un piano en una parte así, pero espero que os haya gustado como
lo he hecho. También habéis visto que ya regresa el drama, de quién
creéis que es la camiseta? En el próximo capítulo habrá "respuestas"
y, si me da tiempo, habrá pronto un capítulo narrado desde el punto de
vista de July tal como me pedisteis. Veréis todos esos momentos que no
sabéis de la historia entre ella y Connor ;) Y, no falta mucho
tampoco, para que Emily vuelva a aparecer, y como ya os podéis
imaginar no será para darles un abrazo.
Mil gracias de nuevo por leer la novela y deciros que subiré pronto,
seguramente el viernes que viene. <333 Comentarios -----> Twitter:
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