Posted by bizzle6 ♥ viernes, 27 de septiembre de 2013 | 0 Comentarios
La mañana siguiente empezó con horrible dolor de cabeza, maldita resaca. Fui directa a la ducha y dejé que el agua fría y cristalina cayera sobre mi rostro despertándome por completo. Los recuerdos de la noche anterior volvieron a mi y me estremecí, no tenía que haber ído al puerto. Lo había liado todo. Me pusé una camisa sin mangas negra transparente, unos jeans Hollister estampados y mis creepers negras favoritas. Me sequé el pelo y me lo recogí en un moño desecho. Me maquillé y, después de mirarme en el espejo, sonreí contenta con el resultado. - Buenos días, ______. - dijo mama cuando entré en la cocina. - Buenos días. - si se pueden llamar buenos, pensé. Cogí una barrita de chocolate del armario y la mastiqué rápidamente, sin apenas saborearla. - Navy, quería preguntarte por Justin... - murmuró mi madre, tenía el ceño fruncido. ¿Por qué tenía que sacar el tema justo ahora? - Mama... Ahora mismo no tengo ganas de hablar de él, ya no es el mismo. - Lo sé, Pattie me contó algunas cosas. - musitó en tono reprobatorio. Suspiré y me levanté de la mesa, negandome a escuchar nada más. Estaba a punto de salir por la pierta cuando mi madre me volvió a llamar. - Espera,_______. Ashley a llamado esta mañana desde NY, dice que tiene ganas de verte. Sonreí levemente. Ashley era mi hermana mayor, había nacido del primer matrimonio de mi madre, así que ahora vivía con su padre en Nueva York. Tenía diecinueve años y acostumbraba a pasar los veranos con nosotros aquí en Los Ángeles. - ¿Vendrá? - pregunté esperanzada, necesitaba alguien con quién hablar. - Me ha dicho que vendrá a mitades de año, cuando acabé los estudios. - dijo mama, ella también la echaba de menos. - Vale. - murmuré. Cogí mi Iphone de bolso de Chanel. Tenía seis llamadas perdidas de Emily, dos de Justin y una de mi hermana Ashley. Ya podían esperar sentados Emily y Justin si creían que los íba a llamar... Entonces, la pantalla del móvil se iluminó, miré la pantalla y contesté. - ¿July? - _______. ¿Como estás? Espero que estes mejor. - dijo. - Sí, muchas gracias por lo de ayer. - dije sinceramente. - No fue nada, Navy. Para eso están las amigas. Oye, ¿Te apetece que vayamos a dar una vuelta por el centro? - Eso es genial, July. Necesito que me toqué el aire. - Bien, pasó a buscarte de aqui quince minutos. - dijo y me la imaginé sonriendo. - Ok, hasta ahora. Un cuarto de hora después sonó el timbre, me despedí de mis padres y fuí a abrir la puerta. July llevaba unos shorts de cintura alta rasgados, una camiseta blanca y unos botines de ante marrones. Nos dímos dos besos y caminamos hacía su coche hablando y riendo. Cuando llegamos al centro fuímos a Starbucks y, mientras tomabamos un café le expliqué mi pasó por España. Ella se quedó maravillada y me comentó que tenía unos primos que vivían en Barcelona. Mientras nos terminabamos las bebidas me decidí por explicarle mi relación con Justin, desde el principio. July era una persona con la que se podía hablar. - Entonces, ¿Estás enfadada con Emily? - me preguntó mientras cogiamos los bolsos y salíamos de la cafetería. - No lo sé. - suspiré. - Después de todo Justin y yo no somos nada, tanto él como ella pueden hacer lo que quieran. July negó con la cabeza. - Lo sé, pero ella tendría que haber visto lo que sentías por él. Es tu amiga. Pero... ¿Qué es lo que sientes realmente por Justin? - dijo mirándome a los ojos. Me aparté un mechón de pelo del rostro y aspiré profundamente, intentando no ponerme roja. - ¿Sinceramente? No lo sé. Él siempre ha sido mi amigo, eramos como de la família, pero ahora... Creo que me gusta. - admití esquivando su mirada curiosa. Las dos suspiramos y July no dijo nada más, supuse que para no incomodarme más. Me llevó a casa y se despidió de mi con una sonrisa amable. - Llámame si necesitas cualquier cosa. - dijo antes de marcharse. Entré en casa, saludé a mis padres y subí a mi cuarto. Me pusé mi pijama, compuesto por unos shorts de seda y una camiseta de tirantes blanca, y me senté en mi cama. Tenía tanto en lo que pensar. July tenía razón, Emily sabía lo que yo había empezado a sentir por Justin, pero a ella no le había importado. Sólo había pensado en ella misma. ¿Podría perdonarla? Cogí mi libro de Pequeñas Mentirosas y empecé a leer, intentando olvidarme de todo. Pero el día anterior había sido muy largo y me quedé dormida cuando íba por la página dieciseis. Me despertó un ruido que provenía de la puerta de cristal de mi balcón. Me incorporé de un salto y miré hacía allí y ví una sombra pegada al cristal. Quería entrar. Retrocedí asustada y me tropecé con la cómoda, golpeándome la cadera. Busqué algo que me pudiera servir de defensa y me preparé para gritar cuando oí una voz conocida maldeciendo. - Maldita sea. ¡_______, abre! - espetó de mala manera. - ¿Justin? - murmuré acercándome a la puerta. Efectivamente era él, llevaba una camiseta de manga corta gris, unos jeans blancos y unas Supra azules. Abrí la puerta, confusa, y él entró mientras sonreía al observar mi dormitorio. - Vaya, está igual que antes. - susurró. - Sí, aún no he tenido tiempo de redecorarla. - Me gusta así. - murmuró mirandome a los ojos. Me dí cuenta de que ya no estaba hablando de la habitación. Entonces, como si una lucecita se encendiera en mi mente, me acordé de Justin y Emily. Juntos. La rábia me nubló la mente. Bueno, ¿Qué haces aquí de todos modos? - le espeté, no estaba para hacerme la simpática. ¿Qué se creía que ya lo había olvidado todo? Justin tragó saliva, y apartó la mirada, visiblemente incómodo. Siempre había sabido leerme la mente. - Yo, quería disculparme por lo del puerto. Estaba de mal humor y estaba muy preocupado por ti, no quería que te metieras en problemas. - No importa. Se cuidarme sola. Él suspiró y está vez si me miró, era como si la miel de sus ojos me atrayera con cuerdas de acero. - Mira, Navy. Quiero que sepas que mi vida a canviado y aunque creas que lo que viste ayer fue todo, hay mucho más. Podemos ser amigos, pero nada más. No quiero que que te acerques al mundo en el que me encuentro metido. - dijo friamente, parecía un robot, como si lo tuviera todo preparado, quizás era así. Nunca hubiera pensado que sus palabras me afectaran de esa manera, era como si cuando estuviera con él todos mis sentimientos se volvieran más intensos. Me aguanté las ganas de llorar y de pegarle y lo miré enfadada. - ¿Cuando besaste a Emily no pensaste en eso? - le dije con veneno en la voz. Mi voz interior musitó que ahora él sabría que me había importado. - Sí. Pero ella no me importa, tú si. - susurró, tenía la mirada seria, como cuando hicimos el pacto de sangre. Entonces muy lentamente y titubeando, se acercó a mi y presionó sus labios contra mi frente. Cerré los ojos, había sido tan rápido que ahora parecía un sueño. Cuando abrí los ojos Justin se había marchado y las cortinas de la puerta del balcón se agitaban con el viento.
Publicar un comentario